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Salud

La estrategia que promete frenar la resaca, pero no cumple lo que muchos creen

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fizkes / Gettyimages

SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- En muchas noches de fiesta, el consumo de alcohol se vuelve progresivo sin que haya demasiada conciencia del ritmo. Las bebidas se suceden, las rondas llegan con rapidez y la intención inicial de “ir despacio” suele diluirse entre la segunda y la tercera copa.

En ese contexto ha ganado popularidad una estrategia conocida como “rayas de cebra”, una práctica que propone alternar bebidas alcohólicas con agua o refrescos sin alcohol. La idea es simple: después de una copa de vino o cerveza, tomar una bebida sin alcohol antes de volver al consumo etílico.

De acuerdo con estudios de mercado recientes en el Reino Unido, esta práctica ha aumentado en popularidad, con alrededor del 34% de los adultos afirmando haberla probado en 2025.

Cómo actúa el alcohol en el cuerpo

El cuerpo humano metaboliza el alcohol a una velocidad relativamente constante, equivalente a aproximadamente una unidad estándar por hora. Superar ese ritmo provoca un aumento en la concentración de alcohol en sangre, lo que intensifica la intoxicación y sus efectos fisiológicos.

Desde una perspectiva de salud, alternar bebidas puede reducir el consumo total de alcohol y, por tanto, disminuir el nivel máximo de alcoholemia alcanzado durante la noche.

Esto puede traducirse en menor intoxicación y, potencialmente, en menos consecuencias inmediatas asociadas al consumo excesivo, como errores en la toma de decisiones, pérdida de coordinación o incluso lesiones.

Las investigadoras Cathy Montgomery, catedrática de psicofarmacología en la Universidad John Moores de Liverpool, y Abi Rose, lectora en la Facultad de Psicología de la misma universidad, explican que este tipo de estrategias pueden funcionar como una forma de reducción de daños, siempre que efectivamente reduzcan la cantidad total de alcohol consumido.

¿Menos alcohol o solo más control?

Uno de los posibles efectos positivos del método no está en lo fisiológico, sino en lo conductual. Tener una bebida en la mano —aunque sea sin alcohol— puede reducir la presión social para seguir bebiendo, especialmente en contextos donde el consumo es parte central de la vida social.

Sin embargo, las expertas advierten que este beneficio depende del autocontrol, que tiende a disminuir a medida que aumenta la intoxicación.

En ese sentido, la estrategia puede perder eficacia si la persona prolonga la noche, cambia a bebidas más fuertes o simplemente deja de alternar con consistencia.

Hidratación: ayuda limitada

Uno de los argumentos más repetidos a favor de las “rayas de cebra” es la hidratación. El alcohol tiene un efecto diurético, lo que incrementa la pérdida de líquidos y puede contribuir a síntomas como sed, dolor de cabeza o mareos.

Alternar con agua o bebidas sin alcohol puede ayudar a reducir la deshidratación, pero la evidencia sugiere que esto no evita por sí solo la resaca.

Las investigaciones indican que la resaca es un fenómeno complejo, asociado no solo a la deshidratación, sino también a la acumulación de subproductos del alcohol como el acetaldehído, la inflamación, las alteraciones del sueño y respuestas inmunológicas del organismo.

Por qué aparece la resaca

La intensidad de la resaca está estrechamente relacionada con la cantidad total de alcohol consumida y el nivel máximo de alcohol en sangre alcanzado durante la noche.

También influyen factores individuales como la velocidad con la que el cuerpo procesa el alcohol. Estudios muestran que quienes lo eliminan más rápidamente tienden a reportar resacas menos severas.

El efecto del tipo de bebida

Un detalle menos conocido es que las bebidas carbonatadas pueden acelerar la absorción del alcohol en el organismo. Las burbujas aumentan la presión en el estómago y favorecen el paso del alcohol hacia el intestino delgado, donde se absorbe más rápidamente.

Esto no aumenta necesariamente la cantidad total de alcohol ingerido, pero sí puede hacer que sus efectos se sientan más rápido.

¿Funciona realmente la estrategia?

El consenso de los especialistas es matizado. La estrategia de “rayas de cebra” no es una solución directa contra la resaca, pero puede tener efectos positivos si conduce a una reducción real del consumo.

El problema, señalan las expertas, es que ese beneficio puede desaparecer si la persona compensa bebiendo más tarde, alargando la noche o perdiendo el control del ritmo de consumo.

Además, mantener este patrón requiere planificación y autocontrol, capacidades que se deterioran precisamente con la intoxicación.

Una conclusión sin atajos

La evidencia científica apunta a una conclusión clara: no existe una forma fiable de evitar completamente la resaca si se consume alcohol en exceso.

Las estrategias de moderación pueden ayudar, pero no eliminan los mecanismos biológicos que provocan los síntomas.

En palabras del enfoque científico citado, la opción más efectiva para evitar la resaca sigue siendo reducir el consumo total de alcohol o no beber.

Referencia:  

Cathy Montgomery , catedrática de psicofarmacología de la Universidad John Moores de Liverpool , y Abi Rose , lectora de la Facultad de Psicología de la Universidad John Moores de Liverpool.Este artículo se republica de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original .

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