Internacionales
Los anuncios del Gobierno de Francia no calman a los estudiantes, que llaman a seguir las protestas
A punto de cumplirse seis semanas desde el inicio de las protestas estudiantiles en Francia, una serie de medidas gubernamentales anunciadas este 26 de octubre no parecen alcanzar para calmar las demandas de mejores condiciones educativas.
Representantes de las organizaciones de alumnos de educación secundaria y universitaria fueron recibidos este lunes en Matignon por el primer ministro Sébastien Lecornu, un encuentro inédito desde el inicio de la crisis, que ha derivado en manifestaciones más amplias (y en ocasiones, violentas) por el alto costo de vida.
Si bien el Ejecutivo anunció concesiones, que incluyen la reforma parcial del controvertido sistema de ingreso a la universidad y préstamos a las instituciones para mejoras de infraestructura, las asociaciones estudiantiles se mostraron disconformes, más allá de valorar los «anuncios concretos».
«Es un paso, pero claramente insuficiente. Hay que ir más lejos», aseguró el portavoz de la asociación Les Lycéens, Louis Letoublon, una vez concluida la reunión.
Devenido en uno de los rostros visibles de la movilización, el joven añadió: «Podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío», pero «aún no estamos satisfechos y llegaremos hasta el final».
Frente a lo que calificó como un Gobierno francés con «miedo» y «desorientado», Letoublon animó a mantener la presión «para obtener el máximo», apelando a los bloqueos de institutos desde el próximo lunes –cuando culmina un receso escolar de dos semanas– y a unirse a las marchas previstas para el próximo sábado 31 de octubre y para el 5 de noviembre, cuando los principales sindicatos convocaron a una huelga general.
Por su parte, en declaraciones a France 24, Clément Vieillot, cofundador del colectivo ‘Cachan 94’, tachó los anuncios del Gobierno de «profundamente insuficientes», por lo que instó a «continuar con el movimiento mientras no se escuchen y apliquen las reivindicaciones».
Leer tambiénCronología de la crisis en Francia: de bloqueos en escuelas a toques de queda por disturbios
El detalle de los anuncios del Gobierno francés
Tras el encuentro entre Lecornu y las organizaciones estudiantiles, los ministros de Educación Nacional, Edouard Geffray, y de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste, brindaron una rueda de prensa para detallar las medidas gubernamentales.
En el corazón de las acciones está una reforma parcial del Parcoursup, la plataforma de acceso a la universidad cuya derogación ha sido una de las principales reivindicaciones iniciales de las manifestaciones estudiantiles.
Los alumnos consideran que es un sistema poco comprensible y transparente, que favorece a una élite y dificulta el ascenso social de los jóvenes de zonas de menores recursos.
Para el próximo año, el Ejecutivo francés prometió que la plataforma será reformada con la meta de ganar claridad. Entre otros cambios, se demandará a los programas de educación superior justificar el rechazo de candidaturas y se establecerá una mayor transparencia en los criterios de selección.
Geffray consideró que se trata de una «importante evolución» de la plataforma antes de que en 2028 sea sustituida por un «nuevo sistema, más sencillo, elaborado a partir de las conclusiones del comité y del debate parlamentario».
Y es que, consciente de que cualquier reforma profunda será tarea del gobierno que surja de las elecciones del próximo año, el Ejecutivo francés ha propuesto iniciar este miércoles un debate parlamentario sobre el sistema. Los dos partidos que hoy lideran los sondeos de opinión –el ultraderechista Agrupación Nacional y el izquierdista La Francia Insumisa– han indicado su intención de derogar el Parcoursup.
Sobre las mejoras, la Administración de Emmanuel Macron ordenó préstamos a colegios e institutos por 4.000 millones de euros a tipo de interés reducido para la renovación de las infraestructuras escolares y otros 1.000 millones para los edificios universitarios.
Vieillot dijo a France 24 que esa suma «no solo es insuficiente» para edificios que, según señalan los estudiantes, carecen de condiciones adecuadas para el calor o frío extremos, sino que las administraciones regionales «tendrán que devolverlo».
Además, frente al reclamo por la sobrepoblación de las aulas, Geffray anunció un límite máximo de 28 alumnos por clase en el primer año de bachillerato en los centros educativos más desfavorecidos a partir del inicio del curso 2027, una medida que se extenderá al resto de colegios en el inicio del curso 2028. Además, se reducirá el número de alumnos en los grupos más numerosos de los últimos dos cursos de la escuela secundaria.
En términos de número de profesores –tanto docentes como alumnos denuncian la escasez de profesionales–, el Gobierno dio marcha atrás con la supresión de 836 puestos de trabajo que tenía prevista y habilitó 500 plazas adicionales para el próximo curso escolar.
En tanto, a nivel de la educación superior, el Ejecutivo dictó la creación en el inicio del curso 2027 de 15.000 plazas para docentes, muy lejos de las 250.000 que demandan los sindicatos. Estos nuevos puestos se repartirán entre 10.000 en programas de formación técnica superior (BTS), 4.000 en institutos universitarios de tecnología (IUT) y 1.000 en el ámbito de la salud.
Leer tambiénLa encrucijada de Francia: entre su crisis de deuda y unas demandas sociales en aumento
Por su lado, Baptiste agregó que, desde este mismo año, las becas basadas en criterios socioeconómicos se ajustarán en función de la inflación, mientras que los umbrales de acceso a esos beneficios se adaptarán según los ingresos familiares.
Por último, Geffray reconoció la necesidad de «reducir objetivamente la presión académica acumulada» en el horario escolar, una de las cuestiones más señaladas, según el ministro, en la plataforma Agora, lanzada por el Gobierno para recopilar las quejas estudiantiles. Una medida paliativa anunciada este lunes es la implementación de una pausa garantizada de almuerzo de al menos una hora a partir del inicio del año académico 2027.
«Ninguna de las decisiones que tomamos son promesas vacías. Todo lo que decimos se cumplirá y se respetará dentro de plazos específicos y con cifras concretas», defendió el titular de la cartera de Educación.
Macron insta a «un debate democrático, no una espiral de violencias»
Las demandas estudiantiles y, de forma más amplia, el reclamo de sindicatos por medidas de alivio frente al creciente costo de vida han elevado la presión sobre un gobierno que encara sus últimos seis meses de mandato, con escaso margen de maniobra.
Actualmente, el Ejecutivo de Emmanuel Macron está intentando aprobar en la Asamblea Nacional un proyecto de ley de presupuesto para 2027 con un marco muy restrictivo frente a una deuda pública que representa el 119% del PIB del país.
Algunas de las medidas anunciadas este lunes podrían materializarse en enmiendas al presupuesto, que está bajo el escrutinio del Parlamento, dominado por la oposición, tanto de extrema derecha como de izquierdas.
En este contexto, el Gobierno francés ha expresado su inquietud por las protestas convocadas para el próximo sábado por los chalecos amarillos’, con el antecedente del 17 de octubre pasado, cuando una jornada de movilizaciones masivas y mayormente pacíficas en todo el país terminó en graves disturbios, incendios, saqueos, choques con la Policía y cerca de 2.400 detenidos.
«Prevemos que volverá a ser complicado, que será otro gran día de movilización», admitió el ministro del Interior, Laurent Nuñez, a la cadena BFMTV.
Durante una visita a Marsella, el presidente Emmanuel Macron vaticinó «un sábado arriesgado», en referencia al 31 de octubre, y llamó a la «calma» y a dar lugar a «un debate democrático, no una espiral de violencias».
«No es normal que, a seis meses de unas elecciones presidenciales, nuestro país esté en este estado de ebullición», afirmó el jefe del Elíseo, quien reclamó que las escenas violentas del 17 de octubre no deben repetirse «nunca más».
En una muestra de apoyo, Macron se reunió con el alcalde de Marsella, Benoît Payan, y visitó las instalaciones del Ayuntamiento, parcialmente vandalizadas durante los disturbios.
Aunque descartó, de momento, declarar el estado de emergencia, el mandatario francés sostuvo que se mantendrán los despliegues de agentes policiales y se establecerán itinerarios para que las manifestaciones no se realicen en los centros de las ciudades.
«Si hacemos bien nuestro trabajo colectivamente, este movimiento se calmará porque responderemos a las expectativas legítimas y porque el orden se mantendrá. Pero no hay nada hecho», advirtió Macron.
Leer tambiénFrancia: los comerciantes exigen protección del Estado tras los disturbios
Bajo su promesa de responder a las «demandas legítimas en la raíz del movimiento social», el presidente francés defendió la reunión de Lecornu con los delegados estudiantiles y anticipó encuentros con representantes sindicales y empresariales.
También recordó que se han puesto en marcha ayudas, como un fondo de colaboración con las administraciones locales y el sector privado, para apoyar a los comerciantes afectados por los saqueos o forzados a cerrar por las protestas, además de trabajar con aseguradoras y bancos para acelerar las indemnizaciones y facilitar la financiación de nuevos pedidos.
Con Reuters, AP y EFE
