Salud
Mar Tomás Carmona, microbióloga: «Lo más importante es localizar el origen y el foco, para descartar cualquier posible foco ambiental»
La microbióloga del Chuac María del Mar Tomás Carmona es la coordinadora del grupo de investigación MicroTM del Inibic ÁNGEL MANSO
MADRID, ESPAÑA / AGENCIA DPA.— El reciente brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius ha encendido las alarmas sanitarias internacionales tras confirmarse al menos tres fallecidos y múltiples sospechas de casos entre los pasajeros.
La propagación de esta enfermedad derivada de los roedores en un entorno cerrado, así como las dudas sobre si la transmisión se produjo antes o durante la travesía, han llevado a organismos como la Organización Mundial de la Salud a investigar lo ocurrido.
Para entender mejor los riesgos, la evolución de la enfermedad y los retos que plantea su control en contextos como este, hablamos con la doctora María del Mar Tomás Carmona, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica y microbióloga del Hospital Universitario de A Coruña (Chuac).
—¿Cómo es el cuadro típico del hantavirus?
—El hantavirus es un grupo de virus que viven en roedores, fundamentalmente, ratones y ratas, y que pueden infectar a humanos. Pueden llegar a causar enfermedades graves, como el síndrome pulmonar, con problemas respiratorios graves, o fiebre hemorrágica con síndrome renal. La mortalidad es relativamente alta en estos casos graves, alcanza entre un 30 y un 40 %.
—¿Qué determina que un caso llegue a ser tan grave?
—Tiene que ver con las cepas, pero también con la edad de los pacientes. Si son mayores de 60 años y ya tienen enfermedades de base, la afectación respiratoria puede ser más grave que en una persona joven y la evolución de la infección puede ser peor.
—¿Cómo se llega a transmitir a los humanos?
—Es importante dar un mensaje de tranquilidad, porque no es una enfermedad de transmisión fácil. La principal vía de transmisión es ambiental, aunque se han descrito casos de transmisión en humanos, eso es algo raro. Hay una variante, la Andes, que es la que tiene casos documentados de transmisión entre humanos. Pero la principal vía de transmisión es inhalando polvo contaminado con orina, heces o saliva de roedores, o teniendo contacto estrecho con restos de estos animales, por ejemplo, cuando se sufre una mordedura. No es un virus típicamente epidémico como puede serlo el de la gripe o el covid-19. No es un virus que provoque grandes brotes, sino casos esporádicos y brotes pequeños. Es probable que, si las autoridades sanitarias consiguen localizar el foco, puedan controlar la situación en este crucero.
—¿Cuáles son los síntomas iniciales?
—Los síntomas iniciales son bastante generales e inespecíficos. En los primeros días tras la exposición puede haber fiebre, dolor muscular, cansancio o náuseas. Luego, en la fase posterior, más grave, puede haber dificultad respiratoria o incluso un shock con bajada de tensión. Por eso es importante la detección precoz. Si bien no existe un tratamiento específico ni vacuna, sí se puede brindar una terapia de soporte con oxígeno y con fluidos en los casos graves. Por tanto, cuanto antes se detecte, mejor, porque se puede evitar el contagio lo máximo posible.
—¿Cómo se puede rastrear epidemiológicamente el origen de un brote de estas características? ¿Cómo podría haber llegado al barco?
—Lo más probable es que pueda haber entrado a través de algún alimento contaminado o incluso de agua contaminada. No es necesario que haya un ratón presente a bordo. Si se contamina un alimento a través de secreciones de ratas o ratones, en algún contacto previo a embarcar, esto puede causar infección en los pasajeros. Este es un virus que se localiza especialmente en Argentina y en Chile, provocando un síndrome respiratorio pulmonar en su forma más grave, mientras que las variantes que se localizan en Europa y en Asia dan formas más leves y menos letales de la enfermedad. A nivel europeo se dan casos esporádicos en zonas rurales o de bosques. Por lo tanto, lo cierto es que puede haber algún alimento contaminado que haya entrado y que sea la causa común entre los pacientes infectados a bordo. Aunque necesitamos más información, ya que no podemos descartar si ha habido algún contacto muy estrecho entre los pacientes que haya podido favorecer la transmisión. Hay que tener en cuenta que un crucero es una situación con condiciones muy diferentes a las de la vida en tierra.
—Dado el período de incubación, ¿sería posible que los pacientes ya hubiesen contraído la infección antes de embarcar?
—Es cierto que esta enfermedad tiene un período de incubación largo, pero sería mucha casualidad que diferentes pacientes en el barco hubieran contraído la misma infección antes de embarcar. Más bien es probable que haya algo en común a lo que hayan estado expuestos todos estos pacientes. Habrá que hacer un estudio epidemiológico de los contactos entre los pasajeros, analizar si han tenido contacto estrecho entre sí para hacer un aislamiento y establecer medida en caso de que haya síntomas. Luego, las autoridades sanitarias deberán hacer una limpieza exhaustiva para descartar el posible foco y limitar al máximo el contagio.
—La OMS está investigando si hubo transmisión entre humanos a bordo del crucero. ¿Qué evidencia existe hoy sobre la transmisión de persona a persona y en qué circunstancias puede ocurrir esto?
—Más allá de casos puntuales de transmisión entre humanos con la variante Andes, en general, no es un virus de transmisión comunitaria fácil. Para que suceda esta transmisión entre humanos tendrían que haber tenido un contacto muy estrecho.
—¿Cómo se maneja a nivel clínico un brote de estas características?
—Primero, hay que hacer un estudio epidemiológico de contactos, para ver qué nexo en común tienen todos los casos. En aquellas personas en las que exista la mínima sospecha, se debe establecer el aislamiento durante el posible período de incubación del virus. Y si no manifiestan síntomas, perfecto. También se puede detectar el virus durante las técnicas moleculares en los pacientes. Y luego, por supuesto, hacer limpieza. Se deberá lavar toda la ropa a más de 50 grados para eliminar el virus y hacer una limpieza generalizada. Pero lo más importante es localizar el origen y el foco, para descartar cualquier posible foco ambiental.
—Se está valorando desembarcar en Canarias para que los pacientes reciban atención médica. ¿Qué atención requiere un paciente con hantavirus?
—Lo que se puede hacer es un tratamiento de los síntomas. En la forma más leve, se pueden tratar los dolores musculares, el cansancio o la fiebre con antiinflamatorios o paracetamol. Y en las formas graves, se requiere aporte de oxígeno, suero o ventilación mecánica, es decir, tratamientos de soporte.
—¿Supone un riesgo para la población de Canarias que desembarquen estos pacientes?
—En principio, no es un virus de fácil transmisión. Si se controlan todas las variables, no es probable que haya problemas. Y hay que tratar a los pacientes, hay que hacer técnicas de diagnóstico y en aquellos casos de contacto estrecho, aislamiento. En principio, la situación puede estar controlada siempre que se mantengan todas estas condiciones epidemiológicas.
