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Marco Rubio testifica ante el Congreso bajo presión por la guerra contra Irán y la política exterior de Trump
Marco Rubio, quien además ejerce como asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, comparecerá ante comités de ambas cámaras para defender la solicitud presupuestaria del Departamento de Estado.
Sin embargo, legisladores de ambos partidos políticos anticipan que las audiencias estarán dominadas por preguntas sobre la estrategia de Washington en Irán, el impacto económico de la guerra y otros asuntos de política exterior, incluidos Venezuela y Cuba.
Las comparecencias de Rubio llegan en un momento delicado para la Casa Blanca. Aunque la Administración Trump ha defendido la ofensiva iniciada junto con Israel el pasado 28 de febrero contra Irán, el conflicto se ha prolongado más de lo esperado y el alto el fuego alcanzado recientemente permanece bajo tensión tras nuevos intercambios de ataques.
Durante los últimos meses, Rubio ha participado en reuniones informativas clasificadas con legisladores, pero hasta ahora no había respondido públicamente a preguntas del Congreso sobre la guerra.
Varios miembros del Senado y la Cámara de Representantes esperan que el jefe de la diplomacia estadounidense explique con mayor claridad cuál es la estrategia del Gobierno para concluir el conflicto y cuáles son los objetivos políticos y militares a largo plazo.
El senador demócrata Chris Murphy afirmó recientemente que la prioridad debe ser poner fin a la guerra cuanto antes, argumentando que el conflicto está teniendo consecuencias económicas significativas para los consumidores estadounidenses.
Republicanos se suman a las críticas por el costo de la guerra en Irán
Aunque la mayoría de los republicanos respaldó inicialmente la decisión de Donald Trump de lanzar operaciones militares contra Irán, en las últimas semanas ha surgido una corriente de preocupación dentro del propio partido gobernante.
Algunos legisladores conservadores han comenzado a cuestionar el elevado costo financiero de la guerra y sus efectos sobre la economía, especialmente ante la proximidad de las elecciones legislativas de noviembre.
La reducción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural comercializado en el mundo, ha contribuido a un aumento de los precios energéticos. El encarecimiento de los combustibles se ha convertido en una preocupación creciente para votantes y empresas estadounidenses.
La presión política quedó reflejada el mes pasado cuando el Senado aprobó una resolución basada en los poderes de guerra que obligaría a la Administración a obtener autorización del Congreso para continuar las operaciones militares. La iniciativa recibió el apoyo de algunos republicanos y evidenció fisuras dentro del partido.
En la Cámara de Representantes, una propuesta similar fue retirada antes de su votación después de que los líderes republicanos concluyeran que carecían de los votos necesarios para bloquearla.
Trump, por su parte, defiende la ofensiva y apuesta por un acuerdo. El Gobierno sostiene que la ofensiva está justificada si logra impedir que Irán desarrolle armas nucleares. Trump ha insistido además en que su Administración trabaja para alcanzar un acuerdo que permita poner fin a las hostilidades y estabilizar los mercados energéticos.
No obstante, el mandatario enfrenta presiones desde distintos frentes. Mientras algunos republicanos exigen avances diplomáticos que permitan reducir los precios de la gasolina y reabrir plenamente las rutas marítimas del golfo Pérsico, sectores más duros del partido rechazan cualquier concesión a Teherán.
Las audiencias de Rubio podrían ofrecer las primeras señales públicas sobre la dirección que pretende seguir la Casa Blanca en las próximas etapas del conflicto.
Debate sobre el recorte al presupuesto diplomático
Además de la guerra contra Irán, Rubio deberá defender la propuesta presupuestaria de la Administración para el próximo año fiscal.
El Gobierno estadounidense busca reducir en aproximadamente un 30% los fondos destinados a asuntos exteriores y programas diplomáticos, mientras impulsa un incremento cercano al 50% en el gasto militar.
La propuesta ha generado cuestionamientos entre legisladores de ambos partidos, que buscan conocer cómo afectarán los recortes a la capacidad diplomática de Washington en un momento marcado por conflictos internacionales y crecientes tensiones geopolíticas.
Rubio comparecerá ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y los subcomités de asignaciones encargados de supervisar el presupuesto del Departamento de Estado.
Venezuela y Cuba siguen generando interrogantes
Los legisladores también prevén interrogar al secretario de Estado sobre la situación en Venezuela.
Persisten dudas en el Congreso con respecto a la estrategia estadounidense tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero. Desde entonces, el vicepresidente venezolano ejerce como mandatario interino y no se han anunciado planes concretos para la celebración de nuevas elecciones.
Asimismo, varios congresistas han solicitado explicaciones sobre las operaciones navales estadounidenses frente a las costas venezolanas, donde Washington asegura estar combatiendo redes de narcotráfico. Esas acciones han provocado controversia debido al elevado número de víctimas registradas desde su inicio.
Las políticas hacia Cuba constituyen otro de los temas que previsiblemente dominarán las audiencias.
La Administración Trump ha endurecido su discurso hacia La Habana y ha incrementado la presión sobre el gobierno cubano. Las tensiones aumentaron después de que Washington anunciara cargos penales contra el expresidente Raúl Castro, una medida que las autoridades de la isla calificaron como una provocación política.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y uno de los funcionarios más críticos del Gobierno del país latinoamericano dentro de la política estadounidense, ha sostenido durante años que la isla representa un desafío para la seguridad nacional de Estados Unidos debido a sus vínculos con países considerados adversarios por Washington.
Ante las crecientes especulaciones sobre una posible escalada de la presión estadounidense sobre Cuba, legisladores buscarán conocer con mayor detalle cuáles son los planes de la administración para la isla en los próximos meses.
Las comparecencias representan una prueba significativa para Rubio, quien pasó casi dos décadas en el Senado antes de incorporarse al gabinete de Donald Trump.
Más allá del debate presupuestario, las audiencias ofrecerán a legisladores y a la opinión pública la oportunidad de evaluar la conducción de la política exterior estadounidense en un momento marcado por conflictos abiertos, incertidumbre económica y crecientes divisiones dentro del propio partido gobernante sobre el rumbo de la guerra con Irán.
Con Reuters y AP
