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Salud

Medicamentos falsificados: la red clandestina que desafía a las autoridades dominicanas

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Imagen ilustrativa/ Gettyimages

SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Detrás de muchas de las ofertas de medicamentos que aparecen en Facebook, WhatsApp, Telegram o plataformas digitales no existen únicamente vendedores informales operando de manera aislada.

Lo que las autoridades dominicanas, organismos internacionales y representantes de la industria farmacéutica describen es una estructura que combina laboratorios clandestinos, falsificación de productos, contrabando, distribución informal y redes digitales capaces de mover mercancías tanto dentro como fuera del país.

Durante los últimos años, República Dominicana ha incrementado los operativos contra organizaciones vinculadas al comercio ilícito de medicamentos y otros productos adulterados.

Uno de los casos más recientes fue informado el 2 de mayo de 2025, cuando el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) y la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) anunciaron la incautación de medicamentos ilegales valorados en más de RD$31 millones durante intervenciones realizadas en la provincia Espaillat.

Según las autoridades, fueron ocupados medicamentos sin registro sanitario, productos vencidos y mercancías almacenadas en condiciones irregulares que presuntamente serían distribuidas de manera ilegal.

Las intervenciones no se limitaron a ese operativo.

El 29 de abril de 2025 fueron ejecutados nuevos allanamientos relacionados con la comercialización ilícita de medicamentos. Durante esas acciones, las autoridades decomisaron productos sin registro sanitario, medicamentos adulterados y mercancías comercializadas fuera de los canales autorizados.

Semanas antes, el 10 de abril, la Procuraduría General de la República informó sobre operativos simultáneos en Santo Domingo y Santiago en los que fueron ocupados medicamentos falsificados, productos sanitarios sin autorización, etiquetas, empaques adulterados y materiales que presuntamente eran utilizados para modificar cajas y presentaciones farmacéuticas.

En otra intervención divulgada por el MICM y el CECCOM, las autoridades reportaron el decomiso de más de un millón de medicamentos falsificados y el desmantelamiento de laboratorios clandestinos que operaban en Santo Domingo y Santiago.

Entre los productos ocupados figuraban antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos y medicamentos destinados al tratamiento de enfermedades crónicas.

La magnitud del fenómeno

La dimensión del problema también quedó reflejada en las cifras de destrucción de mercancías ilícitas.

El 27 de febrero de 2025 las autoridades informaron la destrucción de más de 11 millones de cigarrillos, 13 mil botellas de alcohol falsificado y más de 21 mil medicamentos ilícitos decomisados en diferentes operativos realizados en Santo Domingo, Santiago, La Vega y Espaillat.

Posteriormente, el 22 de mayo de 2025, el MICM anunció la incineración de más de 19.7 millones de unidades de productos decomisados, incluyendo medicamentos falsificados, alcohol adulterado y cigarrillos de contrabando.

La jornada involucró mercancías confiscadas por el CECCOM, la Dirección General de Aduanas (DGA), DIGEMAPS y otras instituciones vinculadas a la lucha contra el comercio ilícito.

Sin embargo, para especialistas y organismos vinculados al sector farmacéutico, los decomisos representan apenas una parte visible de un mercado clandestino que continúa evolucionando.

Una ruta que cruza fronteras

Las investigaciones realizadas por las autoridades dominicanas también han revelado conexiones internacionales.

Uno de los casos más significativos ocurrió el 19 de julio de 2019, cuando la Dirección General de Aduanas informó el desmantelamiento de una estructura criminal que exportaba medicamentos falsificados desde República Dominicana hacia Colombia.

Según las autoridades, la organización utilizaba documentación adulterada, falsificación de registros y mecanismos de ocultamiento para enviar productos farmacéuticos ilícitos fuera del territorio nacional.

Durante el operativo fueron ocupados medicamentos presuntamente falsificados, materiales de empaque y diversas evidencias relacionadas con la red de exportación ilegal.

El caso puso en evidencia que estas organizaciones no operan únicamente en mercados locales, sino que forman parte de cadenas internacionales que aprovechan debilidades regulatorias, sanitarias y aduaneras para mover productos entre distintos países.

El impulso silencioso de la pandemia

La expansión de estas redes encontró un escenario particularmente favorable durante la pandemia de COVID-19.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advirtió que la crisis sanitaria provocó un aumento significativo del comercio ilícito de medicamentos a nivel mundial.

La escasez de tratamientos, el temor colectivo, la desinformación y el crecimiento acelerado de las compras por internet crearon nuevas oportunidades para organizaciones dedicadas a la falsificación y distribución ilegal de productos médicos.

En medio de la incertidumbre sanitaria comenzaron a circular medicamentos, pruebas diagnósticas y supuestos tratamientos vendidos fuera de los canales autorizados.

Muchos de ellos eran promocionados a través de redes sociales, plataformas digitales y servicios de mensajería instantánea.

Según organismos internacionales, este escenario permitió a las estructuras criminales ampliar su alcance mientras las autoridades enfrentaban mayores dificultades para supervisar el comercio digital.

“Una amenaza directa y mortal”

Las consecuencias del comercio ilícito van mucho más allá de las pérdidas económicas para fabricantes y distribuidores legítimos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que los medicamentos falsificados o de calidad subestándar pueden contener ingredientes incorrectos, dosis alteradas o incluso carecer completamente de principios activos.

Las consecuencias pueden incluir fallas terapéuticas, intoxicaciones graves, resistencia antimicrobiana y muertes prevenibles.

La Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) coincide con ese diagnóstico.

“El mercado de medicamentos ilícitos no solamente está impactado por producto sin efecto terapéutico (placebo). En varios hallazgos se pueden presentar de forma combinada otros riesgos adicionales a la ineficacia terapéutica tales como toxicidad y desequilibrio en las dosis”, señaló la organización.

Para la entidad, la amenaza es directa.

“Esto convierte a los medicamentos falsificados en una amenaza directa y mortal para los pacientes, además de un problema estructural para el sistema de salud”.

Fedefarma asegura que algunos análisis realizados en la región han detectado antibióticos con apenas entre un 10 % y un 20 % del principio activo declarado.

También se han identificado productos contaminados con bacterias, mohos, metales pesados y otras sustancias potencialmente peligrosas.

“El consumo de antibióticos falsificados con dosis subterapéuticas ha contribuido al aumento de cepas resistentes en Centroamérica y el Caribe”, advirtió la organización.

La entidad también alertó sobre los riesgos para pacientes con enfermedades crónicas.

“Tal es el caso de antihipertensivos sin principio activo que puede conllevar riesgo de accidente cerebrovascular”.

Los puntos débiles que aún aprovechan las redes ilegales

Combatir el comercio ilícito de medicamentos implica la coordinación entre múltiples instituciones estatales.

DIGEMAPS, CECCOM, la Dirección General de Aduanas, la Procuraduría General de la República y el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes forman parte del entramado institucional encargado de la fiscalización y persecución de estos delitos.

La necesidad de coordinación también es reconocida por el sector privado.

En su Manual de Buenas Prácticas, la Asociación de Representantes, Agentes y Productores Farmacéuticos (ARAPF) sostiene que: “La comunicación entre los actores involucrados en el proceso de validación de los productos (…) es una de las acciones necesarias para fomentar la comercialización lícita”.

Esa articulación fue reforzada en septiembre de 2024, cuando el Observatorio Nacional del Comercio Ilícito presentó el “Protocolo para Operativos contra el Comercio Ilícito de Medicamentos”, documento que establece procedimientos para inspecciones, allanamientos, decomisos y preservación de evidencias.

Sin embargo, las propias organizaciones reconocen que persisten vulnerabilidades.

Fedefarma identifica como uno de los principales desafíos la fiscalización de mercados no formales, incluyendo ferias, comercios ambulantes y establecimientos informales donde continúan circulando productos sin autorización sanitaria.

La organización también advierte sobre dificultades en materia de trazabilidad.

“Se identifican espacios para seguir avanzando hacia una mayor uniformidad en los sistemas de registro y control de lotes legítimos”, señaló.

Otro punto crítico son las zonas fronterizas.

“Las zonas fronterizas con Haití demandan una atención sostenida para prevenir el ingreso de medicamentos sin registro y reforzar los controles de manera efectiva y articulada”.

El nuevo frente: redes sociales, mensajería e inteligencia artificial

Para especialistas y autoridades, uno de los desafíos más complejos ya no se encuentra únicamente en mercados físicos o rutas de contrabando.

Está en internet.

Fedefarma advierte que las ventas a través de redes sociales, plataformas digitales y aplicaciones de mensajería privada representan uno de los principales retos para la fiscalización.

“El crecimiento de la venta a través de plataformas digitales y redes sociales abre un frente adicional que podría beneficiarse de herramientas regulatorias y mecanismos de monitoreo más específicos”.

Según la organización, grupos cerrados de WhatsApp y Telegram, publicidad segmentada y nuevas herramientas tecnológicas están siendo utilizadas para promover medicamentos falsificados directamente a consumidores.

“Tanto en República Dominicana como en otros países, se ha detectado un uso creciente de herramientas digitales avanzadas para comercializar medicamentos falsificados directamente al consumidor”.

La entidad también alertó sobre la utilización de inteligencia artificial para generar anuncios, imágenes y empaques cada vez más difíciles de distinguir de los originales.

“El tema más crítico es la combinación de publicidad dirigida y mensajería privada, potenciada por el uso de IA para generar contenido convincente”.

Una amenaza que sigue adaptándose

Cada allanamiento, decomiso o incautación muestra apenas una parte de una estructura mucho más amplia.

Lo que describen las investigaciones oficiales, organismos internacionales y representantes de la industria farmacéutica es una red capaz de combinar laboratorios clandestinos, falsificación documental, contrabando transfronterizo, distribución informal y comercialización digital.

Y aunque las autoridades han logrado identificar rutas, destruir mercancías y desmantelar organizaciones, el fenómeno continúa transformándose.

Desde mercados informales hasta grupos privados de mensajería; desde pasos fronterizos hasta anuncios generados con inteligencia artificial.

Porque detrás de una fotografía publicada en redes sociales, un precio sospechosamente bajo o un número de WhatsApp, puede existir una cadena clandestina mucho más compleja de lo que aparenta una simple oferta de medicamentos.

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