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OPINION: Peloteros haitianos con nombres dominicanos

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Desde 2010 MLB tiene un Departamento de Investigación de Edad e Identidad en Santo Domingo. Revisan más de 1,000 casos al año, hacen entrevistas, piden documentos, y hasta han usado ADN. En 2024 anularon 50 preacuerdos por fraude de edad/identidad. La mayoría eran dominicanos y haitianos.

El problema no es que no investiguen. El problema es que investigan tarde y con reglas que los equipos ya se saltaron.

República Dominicana no da nacionalidad por jus soli si los padres son extranjeros en tránsito o indocumentados. Eso deja a miles de niños nacidos en bateyes sin acta dominicana. ¿Qué pasa? Las familias buscan una salida: usan el acta de un primo, un vecino o un acta comprada. Sin ese papel, el niño no puede firmar. No puede soñar con el bono.

Caso real: Estevan Florial. Los Yankees lo firmaron como “Haniel d’Oleo” dominicano. MLB tumbó el contrato por incongruencias. Su madre había usado el acta de un primo para inscribirlo en la escuela. Caso Orlando Calixte: los Red Sox retiraron una oferta de $2-$3 millones porque dijo llamarse “Wilson Calixte” y no le dieron acta: “no podemos darte una porque tanto tu madre como tu padre son de Haití”.

MLB INVESTIGA A LOS 15 AÑOS

Aquí está el hueco. MLB solo revisa formalmente a jugadores con un año para ser elegibles, o sea 15 años. Pero los “buscones” y los equipos hacen preacuerdos con niños de 11-12 años. A esa edad no hay investigación de MLB. Los equipos contratan sus propios investigadores, y muchos miran para otro lado si el talento es grande.

EL AUTOR es periodista, jefe de redacción de Almomento.net. Reside en Nueva York.

Un dueño de academia lo dijo claro: pagó US$20 mil por un “13 años” en 2021 que resultó tener tres años más. ¿Por qué arriesgarse? Porque un prospecto de 14 que parece de 17 vale millones. Un prospecto de 17 que parece de 20 no vale nada.

Varios oficiales de MLB admiten que “representa un desafío confirmar la edad de jugadores con ascendencia haitiana que llegan a República Dominicana sin documentación”. La relación entre ambos países es tensa. Conseguir un acta en Puerto Príncipe desde Barahona no es trámite. Y si el niño nació en un batey sin hospital, peor.

CONVIENE UN SISTEMA «FUNCIONAL», «NO PERFECTO» 

Seamos francos: el negocio de MLB en República Dominicana mueve US$400 millones al año. 40% de los jugadores de Grandes Ligas son latinos, la mayoría dominicanos. Si MLB se pone ultra estricta y exige actas 100% verificables desde los 11 años, se cae la mitad del sistema.

Por eso el castigo es individual, no estructural. Suspenden al pelotero un año, anulan el bono, pero no sancionan fuerte al equipo ni al buscón. El mensaje es: “no te dejes coger”. No es: “dejen de firmar niños”.

Un ejecutivo lo resumió: “Odio decir esto, pero se pierde la confianza en el sistema. Tras años de perseguir el fraude, se volvió un poco relajado y comenzaron a descubrir qué estaban buscando los investigadores y, como todo, lo explotan”. El fraude subió después del COVID.

El que pierde siempre es el muchacho. Si lo descubren, se queda sin bono, sin educación, y marcado como “fraude”. Si no lo descubren, juega con una edad falsa toda su carrera, con más riesgo de lesiones. Y si es haitiano sin papeles, ni siquiera puede jugar en LIDOM como nativo. Florial tuvo que naturalizarse para poder jugar en invierno.

QUE TENDRIA QUE PASAR PARA ARREGLARLO?

1. Draft internacional: MLB lleva 20 años prometiéndolo. Con un draft, MLB controla el registro desde los 14 años y hace las pruebas ella misma. Los equipos ya no tendrían incentivo para preacuerdos ilegales.

2. Acuerdo binacional RD-Haití: Un sistema para documentar a niños nacidos en RD de padres haitianos. Sin papeles, siempre habrá mercado negro de actas.

3. Sanciones a equipos: Hoy el castigo es para el pelotero. Si MLB quitara dinero de bonos internacionales a los equipos que firmen fraudes, se lo pensarían dos veces.

CONCLUSION

MLB investiga, pero investiga dentro de un sistema que ella misma diseñó para que sea explotable. Los “haitianos con nombres dominicanos” son el síntoma, no la enfermedad. La enfermedad es un modelo de negocio que depende de firmar niños pobres de 11 años sin supervisión real.

Mientras un bono de US$5 millones dependa de que un adolescente tenga 16 y no 19, va a haber padres desesperados, buscones corruptos y equipos que miren para otro lado. MLB lo sabe. Por eso dice que “ningún programa es perfecto, pero ha logrado avances”. Traducción: “sabemos que se cuela gente, pero el circo tiene que seguir”.

El día que MLB ponga los incentivos donde pone los discursos, se acaba el problema. Hasta entonces, seguiremos leyendo historias de “Haniel d’Oleo” cada año.

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