Internacionales
Quito elimina aranceles a Bogotá tras promesa de Noboa al candidato de la derecha colombiana
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa emuló la política de presión de Donald Trump con Colombia: aranceles con fines políticos. La justificación de Quito fue la ausencia de medidas del Gobierno del izquierdista Gustavo Petro para asegurar la frontera común.
En medio de unas elecciones polarizadas en Colombia, Noboa decidió entregar al candidato de derecha que se presenta como independiente por el movimiento Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, un beneficio -y solo a él, a ningún candidato más-: la promesa de eliminar los aranceles que llegaron incluso al 100 %.
Este 1 de junio, la promesa se cumplió. Mediante una resolución, el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador eliminó la tasa por concepto de control aduanero aplicable a las importaciones provenientes u originarias de Colombia.
Por tanto, la frontera entre los dos países no solo se abrió tras el cierre por las elecciones colombianas del domingo. Su apertura también es comercial.
¿Injerencia electoral?
El claro respaldo de Noboa al candidato colombiano– que el domingo ganó la primera vuelta de las presidenciales, según el preconteo electoral de la Registraduría Nacional–fue publicado por la Presidencia de Ecuador y en sus cuentas personales. 48 horas antes de los comicios en el vecino país, Daniel Noboa, anunció su preferencia electoral.
“Hoy, tras una conversación con él y confirmar su voluntad de impulsar una lucha real y conjunta contra el narcoterrorismo, he dispuesto eliminar desde el 1 de junio la tasa de seguridad aplicada a los productos colombianos”, publicó Noboa en su cuenta de X.
‘El tigre’, como se hace llamar De La Espriella, agradeció el favor de Noboa. “En la era del Tigre haremos frente común contra los narcoterroristas y haremos acuerdos comerciales y energéticos como lo que somos: pueblos hermanos, con justicia, equidad y desarrollo”, publicó el mandatario ecuatoriano en sus redes sociales.
Sin embargo, en la conversación que la Presidencia de Ecuador publicó sobre este encuentro virtual no detalla ninguna medida específica sobre cómo proteger la fronteras. Únicamente hablaron de “causas comunes”, “de más paz para los países” y de lograr “una alianza para combatir el narcotráfico”.
“También que nos manden algunos bandidos que están por allá”, pidió Noboa.
Pero no solo se habló de seguridad. Ambos aseguraron que buscarán una alianza en temas energéticos “a una tarifa igual para ambos lados”.
Previamente, pese a que el Gobierno de Gustavo Petro, así como la Comunidad Andina de Naciones (CAN), le pidieron a Noboa que retire los aranceles porque afectan directamente las economías sobre todo en los territorios fronterizos, Ecuador se negó a hacerlo.
Tampoco las acciones de Petro convencieron a su homólogo ecuatoriano. En abril, en el Consejo de Seguridad, decidieron fortalecer aún más el despliegue institucional en Nariño y Putumayo. A los 16.000 uniformados ya presentes se suman nueve pelotones adicionales del Ejército Nacional de Colombia, 200 policías, dos patrulleras de costa, así como un mayor despliegue de vehículos blindados y controles reforzados al transporte interdepartamental, según anunció el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez Suárez.
Solo el pedido de el «Tigre» movió al presidente ecuatoriano. “Se ha visto muy afectado el comercio y esos aranceles están acabando con muchas empresas, con muchos empleos y la esperanza de la gente. Sería de mucho alivio que usted elimine este arancel”, le dijo De La Espriella a Noboa.
“Estoy convencido que con su fuerza lo va a lograr este fin de semana y desde el primero de junio tendrá levantada la tasa de seguridad con 0% de arancel”, respondió Noboa, previo a los comicios.
¿Si De La Espriella no gana, volverán los aranceles?
El domingo 31 de mayo, De La Espriella obtuvo alrededor del 43 % de los votos que le permiten disputar el balotaje contra el izquierdista y candidato del oficialismo, Ivan Cepeda, que obtuvo un 40%.
La segunda vuelta tendrá lugar el próximo 21 de junio. Para el balotaje hay dos escenarios: el primero, que De La Espriella llegue a la Presidencia y mantenga la eliminación de los aranceles. Y el segundo, la posibilidad de que imponga nuevamente esta medida si no llega a un acuerdo con Cepeda.
Noboa fue claro, durante su reunión con el político de la derecha colombiana al asegurar que sus medidas arancelarias fueron tomadas porque, según sostiene, al Gobierno de Petro “no le daba la gana de trabajar por la seguirdad de su propia frontera y no quería combatir contra el narcoterrorista”. Por ende, una posible continudad del Gobierno colombiano, representado en Cepeda, podría tensar nuevamente las relaciones diplomáticas y comerciales entre Bogotá y Quito.
¿Funcionó la tasa de seguridad?
Para Insight Crime, la medida de Noboa pudo tener un efecto contrario. Al encarecer los productos, se genera un mayor espacio para el contrabando en una frontera viva como la de Colombia y Ecuador.
En temas de seguridad no hay cifras específicas del Gobierno sobre cómo impactó esta medida en el control y resguardo de la frontera. No obstante, lo que sí señalan los datos comerciales es que el Servicio de Rentas Internas de Ecuador (SRI) informó en mayo que recaudó $121,5 millones entre febrero y abril por la tasa de seguridad.
La recaudación fue en aumento desde enero, cuando entró en vigencia la primera tarifa, que arrancó en 30% el 1 de febrero, subió al 50% el 1 de marzo y llegó al 100% el 1 de mayo. Posteriormente, bajó al 75% hasta el 31 de mayo y ahora, desde este 1 de junio, pasa a 0 %.
En paralelo, Colombia cortó la interconexión eléctrica con Ecuador y cerró su frontera terrestre al ingreso de varios productos ecuatorianos, como el arroz y el banano. Además de responder con aranceles recíprocos.
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La disputa fue duramente criticada por empresarios y comerciantes de ambos lados de la frontera, pero los diálogos entre los dos países no prosperaron, y las relaciones se tensaron aún más por acusaciones cruzadas entre Noboa y Petro que llevaron a los gobiernos a llamar a consultas a sus embajadores.
La CAN dio a inicios de mayo 10 días a Ecuador y a Colombia para retirar los aranceles, al determinar que vulneraban el Acuerdo de Cartagena, pero Quito pidió la suspensión de los efectos de las resoluciones en las que se hacían esas solicitudes por considerar que adolecían «de vicios» y no estaban de acuerdo «con el contenido de las mismas».
Con EFE y medios locales
