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Riada en Nepal: el Himalaya, ¿cada vez más vulnerable?

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Una devastadora riada golpeó el pasado 26 de agosto la frontera entre Nepal y China, después del desprendimiento de hielo de un glaciar, según la principal hipótesis de lo sucedido. La tragedia, que dejó numerosas víctimas y desaparecidos de acuerdo a los balances preliminares, vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de las poblaciones que viven en las zonas de alta montaña como la cordillera del Himalaya. ¿Por qué estas regiones están cada vez más expuestas a fenómenos extremos y qué papel juega el deshielo de los glaciares? Lo analizamos en France 24.

La mañana del 26 de agosto, en una abrupta zona montañosa en la frontera entre Nepal y la Región Autónoma del Tíbet (China), miles de trabajadores, alpinistas extranjeros y peregrinos que se dirigían al sitio sagrado del monte Kailash se encontraban dispersos por la región.

A las 8:37 (hora local), una masiva sección de hielo y lecho rocoso se desprendió de la cara norte del glaciar Langtang Lirung, en el lado nepalí. El impacto, desde más de 5.000 metros de altitud, desencadenó una avalancha de lodo, rocas y hielo que descendió a enorme velocidad, destruyendo todo a su paso a lo largo del valle del Parque Nacional de Langtang.

Imágenes registradas en el puesto fronterizo de Rasuwagadhi/Gyirong muestran la magnitud del fenómeno: en cuestión de minutos, una gigantesca masa de detritos descendió por el cauce de los ríos Lhende Khola y Trishuli, sepultando viviendas, carreteras, puentes e infraestructuras clave.

En un primer momento se contempló la hipótesis de un terremoto como posible detonante. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) aclaró que la señal sísmica equivalente a una magnitud de 5,2 no correspondió a un sismo tectónico previa transmisión, sino a la propia energía liberada por el colapso masivo de la montaña y el impacto del material.

Personas cuyos familiares continúan desaparecidos y se presume que han fallecido tras las inundaciones repentinas realizan ritos funerarios simbólicos a orillas del crecido río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, Nepal, el miércoles 2 de septiembre de 2026.
Personas cuyos familiares continúan desaparecidos y se presume que han fallecido tras las inundaciones repentinas realizan ritos funerarios simbólicos a orillas del crecido río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, Nepal, el miércoles 2 de septiembre de 2026. © AP Photo/Rajesh Kumar Singh – Rajesh Kumar Singh

Duelo y miles de desaparecidos

Las labores de auxilio continúan mientras miles de personas permanecen desaparecidas, entre ellas cientos de turistas e itinerantes extranjeros que se encontraban en la ruta de trekking de Langtang o en la vía de peregrinación. Para miles de familias locales, la angustiosa búsqueda se desarrolla entre la incertidumbre y la devastación por la pérdida total de sus viviendas y medios de subsistencia.

Mi cuñado tenía una tienda de licores aquí. Esta mañana recibí una llamada suya; estaba llorando y decía que toda su casa había sido arrasada. Tres miembros de la familia fueron rescatados, pero su hermano sigue desaparecido», relató Raju Bhadel, un empresario de la zona.

Mientras continúan las labores de rescate, las familias han comenzado a realizar funerales y entierros simbólicos. A las operaciones de emergencia lideradas por el Ejército de Nepal se han sumado equipos especializados de India y China, además de cientos de voluntarios locales. No obstante, el acceso a las zonas más afectadas sigue siendo el principal obstáculo: la autopista Pasang Lhamu y múltiples vías de comunicación quedaron interrumpidas por completo o sepultadas bajo metros de lodo.

Familiares consuelan a Muna Khadka, en el centro, quien perdió a su hijo Aayush Khadka en las inundaciones repentinas, en un crematorio de Chitwan, Nepal, el lunes 31 de agosto de 2026.
Familiares consuelan a Muna Khadka, en el centro, quien perdió a su hijo Aayush Khadka en las inundaciones repentinas, en un crematorio de Chitwan, Nepal, el lunes 31 de agosto de 2026. © AP Photo/Dar Yasin – Dar Yasin

Un impacto económico de gran escala

La fase de reconstrucción podría prolongarse durante años. Las primeras estimaciones del Ministerio de Finanzas de Nepal sitúan el costo de las labores de reconstrucción entre 4.000 y 5.000 millones de dólares —lo que representa cerca del 10% del Producto Interno Bruto (PIB) del país—, cifra que podría incrementarse a medida que se evalúen los daños en comunidades aisladas e infraestructura hidroeléctrica.

El desastre ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad y el impacto del cambio climático en la región del Himalaya. El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, advirtió que esta tragedia debe interpretarse como un llamado de atención global:

Esto es una señal grave de que, junto con el cambio climático, están aumentando los riesgos naturales que debemos enfrentar en la región del Himalaya

Shah instó asimismo a la comunidad internacional y a los visitantes extranjeros a no cancelar sus viajes a otras zonas seguras del país, en un esfuerzo por evitar el colapso de la industria turística, pilar fundamental de la economía nepalí.

Soldados del Ejército de Nepal se preparan para el entierro masivo de víctimas de las inundaciones repentinas en Katmandú, Nepal, el martes 1 de septiembre de 2026.
Soldados del Ejército de Nepal se preparan para el entierro masivo de víctimas de las inundaciones repentinas en Katmandú, Nepal, el martes 1 de septiembre de 2026. AP Photo/Niranjan Shrestha – Niranjan Shrestha

¿Es posible prevenir este tipo de catástrofes?

Ante la magnitud del evento, surge la interrogante de hasta qué punto un fenómeno de estas características puede preverse. Para Marta Guinau, geóloga de la Universidad de Barcelona, la propia geomorfología del Himalaya explica la capacidad destructiva de estos eventos:

«Es una característica propia de estas zonas montañosas con pendientes extremadamente abruptas, lo que provoca que los procesos de ladera sean altamente energéticos y, por ende, altamente destructivos».

La especialista enfatiza la compleja interacción entre las condiciones geológicas y el desarrollo de infraestructuras en la región. El Himalaya concentra numerosos proyectos hidroeléctricos debido a su gran potencial energético, pero estas instalaciones demandan sistemas avanzados de monitoreo continuo:

«Son zonas donde se propicia la instalación de centrales hidroeléctricas, pero estas obras deben ir acompañadas obligatoriamente de un monitoreo en tiempo real. La ocurrencia de un deslizamiento en las cabeceras puede provocar una avenida repentina (flash flood) de enorme impacto».

Respecto a la vinculación directa con el cambio climático, la geóloga pide cautela analítica. Aunque los desprendimientos de rocas y glaciares son procesos geodinámicos naturales en montañas jóvenes, el aumento sostenido de las temperaturas altera la estabilidad del permafrost y la dinámica glaciar, incrementando la frecuencia de estos colapsos.

La prevención futura dependerá de la integración de tecnología de teledetección satelital con la preparación comunitaria. Según Guinau, los eventos de gran escala suelen estar precedidos por microdesprendimientos o deformaciones en el terreno que funcionan como alertas tempranas:

«En ocasiones se generan pequeños desprendimientos previos que pueden ser detectados mediante instrumental adecuado antes de que se desencadene un evento de gran magnitud».

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