Connect with us

Internacionales

“Un pueblo golpeado por la falta de Estado”: Chocó, el epicentro de un sismo y de una deuda histórica en Colombia

Published

on

Un territorio al que todavía no llega toda la emergencia. En Chocó, conocer el verdadero alcance de un terremoto puede tomar mucho más tiempo que en otras regiones de Colombia. La geografía —marcada por ríos, selva y comunidades rurales dispersas— y las limitaciones de comunicación dificultan incluso saber quién necesita ayuda y dónde.

«El Chocó y pues en términos generales el Pacífico es una región donde se caracteriza por una débil presencia del Estado y de las instituciones del Estado», explica a France 24 el líder social Leyner Palacios, quien advierte que en muchas comunidades la institucionalidad es precaria y que, ante una emergencia, la solidaridad entre vecinos adquiere un papel esencial.

«De esas comunidades todavía no se tiene mucha información de qué realmente haya podido pasar»

La dimensión del aislamiento se vuelve más evidente al intentar hacer un balance de los daños. En muchas localidades no hay internet ni medios de comunicación estables, mientras algunas comunidades se encuentran a entre ocho y doce horas de los centros urbanos. En otras palabras, explica Palacios, el recorrido puede extenderse hasta tres o cuatro días siguiendo el curso de los ríos.

«De esas comunidades todavía no se tiene mucha información de qué realmente haya podido pasar», señala.

La falta de información no significa necesariamente que no haya afectación. Significa, en muchos casos, que todavía no hay forma de verla.

En San José del Palmar, localidad cercana al epicentro, un derrumbe bloqueó la carretera de acceso. Palacios describe un panorama especialmente difícil: un hospital colapsado, infraestructura dañada y decenas de personas heridas que deben ser atendidas con capacidades médicas y sanitarias limitadas.

El realizador audiovisual y documentalista, Jeison Riascos, quien se desplazó desde Medellín hasta Quibdó después del terremoto, señala a France 24 también las dificultades para llegar al territorio. Ante la imposibilidad de viajar por vía aérea, decidió hacer el recorrido por carretera, aun sabiendo que atravesaría una zona húmeda, expuesta a derrumbes y con túneles en el trayecto.

Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.

Imagen de portada: © France 24

«Sabíamos que necesitábamos contar y poder mostrar lo que estaba sucediendo en el territorio», explica. Para él, esa tarea tiene además una dimensión histórica: «A nosotros mismos los chocóanos nos ha tocado contarnos nuestras propias situaciones».

No obstante, el lunes 10 de agosto, horas después de registrarse el terremoto más potente en décadas en Colombia, el recién posesionado presidente, Abelardo de la Espriella, se trasladó a Chocó y prometió evaluar las necesidades de todos los municipios afectados y aseguró que ya están disponibles los recursos financieros para atender la emergencia.

«El Chocó tiene un lugar especial en mi corazón porque ha sido un departamento abandonado. Y yo, como abogado que soy, tengo un alto sentido de lo justo y se ha cometido una injusticia con el Chocó durante muchos años y es momento de que esa injusticia termine», sostuvo el mandatario que asumió el cargo solo tres días antes del sismo.

Leer tambiénVida entre las ruinas: así han sido algunos de los rescates que devuelven la esperanza a Colombia

La tragedia que los vecinos se cuentan entre ellos

Cuando la respuesta institucional tarda en llegar, los primeros auxilios también nacen de las comunidades. En las calles de Quibdó, vecinos, familiares y personas que no necesariamente tienen experiencia en rescates se han organizado para intentar ayudar.

Jason recuerda especialmente una imagen: un grupo de civiles de pie sobre los escombros, tratando de decidir qué hacer. No eran especialistas, pero estaban allí.

«Como pensando cuál es el paso a seguir, como que en sus rostros se le ve: no sabemos de esto, pero queremos ayudar», relata.

Es una escena que, según el fotógrafo, resume buena parte de lo que ha ocurrido en el territorio: «El vecino, el rescatista, el amigo se unen para ir a buscar a sus seres queridos o a personas para querer ayudarlas».

Captura de video de Reuters que muestra un mapa de Colombia, señalando el departamento de Chocó, en el occidente del país, y epicentro del terremoto de 7,4 de magnitud.
Captura de video de Reuters que muestra un mapa de Colombia, señalando el departamento de Chocó, en el occidente del país, y epicentro del terremoto de 7,4 de magnitud. © Captura de video de Reuters

La emergencia también ha obligado a muchas familias a vivir una angustia adicional: no saber si los suyos están a salvo. Las dificultades de comunicación hacen que una persona pueda estar bien y, sin embargo, permanecer durante horas incomunicada con sus familiares.

 «No logro percibir, no logro creer lo que estoy viendo»

El propio  Jeison Riascos vivió esa incertidumbre. Viajó a Quibdó para documentar la tragedia, pero también tenía que encontrar a los suyos. El edificio que se desplomó frente a su casa era una construcción que había visto durante buena parte de su vida. Al llegar, primero buscó a su familia, revisó su vivienda y la de su madre y solo después comenzó a trabajar.

«Fue un momento muy dividido como entre la emoción y entre lo que está sucediendo y entre la emoción de ver a mi familia bien», cuenta.

La escena que encontró al regresar era difícil de reconocer. Un edificio que formaba parte de su paisaje cotidiano había desaparecido. «No logro percibir, no logro creer lo que estoy viendo», recuerda haber pensado mientras se acercaba al lugar.

Leer también«Hace un momento se oían rasguños”: las horas cruciales en Colombia para hallar vida bajo los escombros

Cuando el terremoto golpea sobre heridas antiguas

Para Leyner Palacios, sin embargo, el terremoto no puede entenderse únicamente como una catástrofe natural. El desastre ocurre sobre un territorio que arrastra problemas de infraestructura, aislamiento y abandono institucional.

«La naturaleza golpeó al Chocó, un pueblo que ya de por sí ha sido golpeado desde la falta de presencia del Estado», resume.

Palacios pone como ejemplo a Pogue, una comunidad de Bojayá declarada en zona de riesgo desde hace 12 años y cuya reubicación, asegura, continúa pendiente. Es una advertencia que va más allá del terremoto: algunos de los riesgos que amenazan al Chocó pueden anticiparse, pero la prevención requiere decisiones e inversiones que, según su relato, no han llegado.

«El terremoto no es previsible, pero muchas de estas emergencias realmente de desastre natural, a veces por el taponamiento, desbordamiento de los ríos, la creciente, son previsibles», sostiene.

Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.

Imagen de portada: © France 24

Esa preocupación atraviesa también el debate sobre la respuesta del nuevo Gobierno. El presidente Abelardo de la Espriella visitó Quibdó tras el terremoto, un gesto que para muchos habitantes puede representar una señal de atención hacia una región históricamente marginada. Pero Palacios recibe la noticia con cautela.

«Nosotros hemos vivido de esperanza en esperanzas», afirma.

Recuerda que distintos presidentes han visitado el departamento, especialmente durante momentos de crisis, pero insiste en que la pregunta fundamental no es quién llega ni qué anuncia, sino qué ocurre después.

«La preocupación que a uno le queda es que efectivamente los anuncios que se realizan se lleven a la materialidad», dice.

Que el epicentro no vuelva a quedar fuera del mapa

Jeison Riascos comparte una inquietud similar desde otro lugar. Reconoce que en esta ocasión ha habido presencia institucional, pero considera que la respuesta podría ser mucho más contundente teniendo en cuenta la magnitud del desastre.

«El epicentro de todo el terremoto fue en el Chocó, pero en ocasiones se habla casi del Chocó, se habla más de las otras zonas«, señala.

No lo plantea como una competencia por la atención. Su preocupación es otra: que el territorio vuelva a quedar fuera del radar cuando la emergencia deje de ocupar los titulares.

«El Chocó no está casi en el radar de muchas personas que pueden tener influencia en el departamento a través de sus labores institucionales», afirma.

Para quienes viven allí, la emergencia no termina cuando se retiran las cámaras. Empieza entonces otra etapa: encontrar dónde dormir para quienes perdieron sus viviendas, garantizar alimentos, restablecer las comunicaciones y atender las consecuencias psicológicas de una tragedia que también afecta a niños que no saben cuándo podrán volver a sus colegios.

Jason identifica esas necesidades como prioritarias y subraya especialmente la comunicación. Organizaciones locales ya buscan instalar antenas en zonas incomunicadas para permitir que las familias sepan dónde están sus seres queridos. «Eso está haciendo que se genere otro nivel de estrés porque las personas no están sabiendo de sus personas cercanas», explica.

También reclama acompañamiento psicosocial, especialmente para los niños, que enfrentan preguntas para las que todavía no existen respuestas sencillas: por qué no están asistiendo a clases, qué ocurrió con sus escuelas y cuándo podrán recuperar algo parecido a la normalidad.

Leer también¿Está la infraestructura de Colombia preparada para una gran emergencia sísmica?

Mientras Chocó intenta levantarse, sus propios habitantes vuelven a asumir una tarea que conocen demasiado bien: contar lo que ocurre para que el resto del país lo vea. Jason lo resume desde su oficio como fotógrafo y documentalista: «Nosotros mismos nos ha tocado contar nuestras propias historias».

Las fotografías, los testimonios y las imágenes de los edificios destruidos cumplen así una doble función. Documentan una tragedia, pero también construyen memoria en un territorio que durante años ha sentido que sus problemas quedan lejos de la mirada nacional.

El terremoto sacudió al Chocó desde sus cimientos. Pero la pregunta que deja abierta, más allá de la emergencia inmediata, es si esta vez la atención sobre el departamento sobrevivirá al ciclo de las noticias. Si las promesas se convertirán en carreteras, hospitales, comunicaciones y prevención. Si las comunidades aisladas serán finalmente alcanzadas.

Porque para un territorio acostumbrado a sentirse olvidado, el verdadero desafío no es solamente reconstruir lo que el terremoto destruyó. Es conseguir que, cuando la tierra deje de temblar y las cámaras se marchen, Colombia no vuelva a mirar hacia otro lado.

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.