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Venezuela pone en marcha una histórica reestructuración de su deuda
Caracas inició el proceso para renegociar más de 150.000 millones de dólares en obligaciones soberanas y de PDVSA. El Gobierno busca un alivio sustancial de la deuda, mientras estrecha relaciones con Washington, el FMI y el Banco Mundial para impulsar la recuperación económica.
Venezuela dio un paso decisivo en su intento por reconstruir su economía y recuperar el acceso a los mercados internacionales tras lanzarse a un plan de reestructuración de su deuda, que según analistas, sería una de las más grandes de la historia reciente.
El proceso abarcará tanto las obligaciones soberanas de la República como las de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), y podría involucrar pasivos de hasta 150.000 millones de dólares entre bonos impagados, intereses acumulados y laudos arbitrales. Algunas estimaciones elevan la cifra hasta los 170.000 millones de dólares.
El anuncio representa un giro trascendental para un país que permanece en default desde 2017 y que durante años estuvo prácticamente aislado del sistema financiero internacional debido a las sanciones estadounidenses, la crisis política interna y el deterioro de sus relaciones con organismos multilaterales.
En un comunicado el Gobierno venezolano aseguró que busca una reforma “integral y ordenada” de sus compromisos financieros con el objetivo de alcanzar un alivio “sustancial” de la deuda y establecer una estructura que permita garantizar la sostenibilidad económica del país a largo plazo.
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El punto de giro en la historia
La iniciativa se produce en un contexto político y diplomático muy diferente al de los últimos años. Desde la salida de Nicolás Maduro del poder el 3 de enero, tras la intervención del Gobierno estadounidense, y la llegada de un Gobierno encabezado interinamente por Delcy Rodríguez, Caracas ha impulsado un acercamiento con Washington y ha reactivado sus vínculos con instituciones financieras internacionales.
Como parte de ese proceso, Venezuela contrató a la firma de asesoría financiera Centerview Partners para liderar las negociaciones y seleccionó al bufete internacional Hogan Lovells como asesor legal de la operación.
La participación de Hogan Lovells quedó formalizada en documentos presentados ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA).
Venezuela sale al mercado internacional a buscar reestructurar deudas por USD 150.000 millones
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Los registros indican que abogados de la firma podrán comunicarse con funcionarios estadounidenses en representación de Venezuela para abordar aspectos relacionados con la futura reestructuración.
El mandato legal contempla además la coordinación con asesores financieros, consultores y expertos internacionales, reflejando la complejidad jurídica de una negociación que involucra acreedores dispersos por distintos países y múltiples tipos de obligaciones financieras. Entre ellos se encuentran China, Brasil o Japón, así como prestamistas de alto nivel como el FMI.
Los documentos también detallan las condiciones económicas del contrato. La embajada venezolana en Washington acordó un anticipo mensual de 100.000 dólares para la firma, además de gastos operativos y pagos adicionales previstos para 2026. Entre los profesionales registrados para trabajar en el caso figura Norm Coleman, exsenador republicano de Estados Unidos.
¿Esta vez Venezuela si cumplirá?
Los mercados han reaccionado con optimismo a los cambios políticos y económicos registrados en los últimos meses. Por un lado, los bonos venezolanos, que permanecieron durante años entre los activos más castigados del mundo emergente, han mostrado una recuperación sostenida desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el posterior cambio de escenario político en Caracas; mientras organismos internacionales empiezan a ver con “agrado” los movimientos financieros del país caribeño.
Sin embargo, algunos analistas mantienen cautela. Ben Ramsey, estratega de JPMorgan, señaló que el proceso parece avanzar con rapidez, pero advirtió que todavía existen interrogantes sobre el marco de sostenibilidad de la deuda y sobre la ausencia, por ahora, de una evaluación formal del Fondo Monetario Internacional.
Todo, teniendo en cuenta que en el pasado, Caracas no ha sido responsable con sus pagos y la confianza financiera externa ha caído a niveles históricos.
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Mientras tanto, las autoridades venezolanas buscan transmitir confianza sobre el futuro de la economía. El presidente interino del Banco Central de Venezuela, Luis Pérez, afirmó que la reestructuración permitirá sacar al país “de las sombras” del sistema financiero global y facilitará su reintegración plena a los circuitos internacionales de crédito e inversión.
“Todo el mundo observa con entusiasmo y aprobación”, afirmó Pérez en declaraciones a Reuters.
El funcionario destacó además la reanudación de las relaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, suspendidas desde 2019 debido a disputas sobre el reconocimiento de las autoridades venezolanas.
Según explicó, una delegación oficial viajará a Washington a finales de junio para sostener reuniones con representantes del FMI, en momentos en que el organismo evalúa posibles mecanismos de apoyo financiero para el país sudamericano.
Con información de Reuters.
