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Decenas de muertos por atentado suicida contra un tren de pasajeros en Pakistán
Un atacante suicida detonó un vehículo cargado de explosivos cerca de una vía férrea cuando un tren de pasajeros pasaba por la ciudad de Quetta, en el suroeste de Pakistán, este domingo 24 de mayo. Al menos 24 personas murieron y más de 70 resultaron heridas, según informó un alto funcionario a la agencia de noticias AFP.
La fuerza de la explosión provocó que dos vagones volcaran y se incendiaran, generando una densa columna de humo negro, mostraron las imágenes difundidas en internet.
El ataque tuvo lugar en una zona donde suelen estar desplegadas las fuerzas de seguridad. La explosión causó, además, graves daños a varios edificios cercanos y destrozó más de una docena de vehículos estacionados a lo largo de la carretera, señalaron varios testigos.
Médicos de hospitales locales informaron haber recibido a los heridos, 20 de ellos en estado crítico.
El autodenominado Ejército de Liberación Baluchi (ELB), organización ilegal que exige la independencia del Gobierno central de Pakistán, reivindicó la autoría del ataque en un comunicado enviado a la prensa. El grupo militante afirmó haber atacado un tren que transportaba personal de seguridad.
Quetta, en el centro de la insurgencia
Esta región, rica en petróleo y minerales, ha sido escenario de una insurgencia de baja intensidad durante mucho tiempo. Los rebeldes han atacado frecuentemente a las fuerzas de seguridad, instalaciones gubernamentales y civiles en la provincia y en otras partes del país.
“Condenamos enérgicamente el ataque contra civiles inocentes y lamentamos profundamente la pérdida de vidas humanas. Los elementos terroristas no merecen clemencia”, declaró Shahid Rind, portavoz del Gobierno provincial de Baluchistán.
“Acto cobarde de terrorismo”
Tras la explosión, se declaró el estado de emergencia médica en los hospitales de Quetta y se inició una investigación.
El primer ministro Shehbaz Sharif condenó enérgicamente el ataque, calificándolo de “acto cobarde de terrorismo” mediante una publicación en la plataforma X y ofreciendo sus condolencias a las familias de las víctimas.
El ministro principal de Baluchistán, Sarfraz Bugti, también expresó su enérgico rechazo a la violencia y subrayó que los militantes atacaron a “civiles inocentes, incluyendo mujeres y niños”, y prometió “cazarlos”.
Bugti y el Gobierno federal en Islamabad suelen usar la expresión “Fitna al-Hindustan” para referirse al BLA, al que acusan de contar con el apoyo de la India. Nueva Delhi niega la acusación.
El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, denunció el atentado, afirmando que los militantes y sus patrocinadores buscaban socavar el papel de Pakistán en los esfuerzos de paz regionales e internacionales.
El ataque se produjo un día después de que Pakistán anunciara que Estados Unidos e Irán estaban cerca de alcanzar un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra en Medio Oriente, iniciada el 28 de febrero tras los ataques conjuntos de EE. UU. e Israel contra la República Islámica, que paralizó los viajes internacionales y disparó los precios del petróleo. El mandatario estadounidense, Donald Trump, había declarado que se había negociado un acuerdo sobre el conflicto tras conversaciones con aliados regionales, incluido Pakistán.
Zardari prometió en un comunicado que su país «derrotará a los terroristas, a quienes los apoyan, a quienes los financian y a quienes les brindan refugio».
Pakistán e India mantienen desde hace tiempo relaciones tensas y han librado dos de sus tres guerras por Cachemira, territorio que ambos reclaman en su totalidad.
Aunque las autoridades paquistaníes afirman haber sofocado la insurgencia, la violencia en Baluchistán persiste.
Al menos 26 personas, entre ellas soldados, murieron en 2024 cuando un atacante suicida atentó contra una estación de tren en Baluchistán.
Este artículo fue adaptado de su versión original en inglés
Con AP y AFP
