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Salud

Lo que consumes a diario podría estar dañando tu hígado sin darte cuenta

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Imagen ilustrativa./ PonyWang / Gettyimages.ru

LONDRES, INGLATERRA/ DIARIO DE SALUD.- Durante décadas, el alcohol fue considerado el gran enemigo del hígado. Sin embargo, especialistas advierten ahora que existen otros factores mucho más cotidianos —y aparentemente inofensivos— que podrían estar afectando este órgano silenciosamente.

Desde refrescos “light” hasta suplementos naturales promocionados como saludables, varios hábitos modernos están siendo asociados con el aumento de enfermedades hepáticas, según explicó el médico británico Gareth Morris-Stiff en un artículo publicado recientemente en el diario británico The Telegraph.

Uno de los principales focos de preocupación son los alimentos ultraprocesados.

Carnes procesadas, comida rápida y productos industriales contienen conservantes, emulsionantes y edulcorantes que, según Morris-Stiff, pueden alterar el funcionamiento normal del hígado y favorecer la acumulación de grasa hepática.

El especialista recomienda prestar atención especial a ingredientes como aceites vegetales hidrogenados, jarabe de fructosa y proteínas hidrolizadas, presentes en numerosos productos de consumo masivo.

Otro elemento señalado son los refrescos dietéticos.

Aunque suelen venderse como alternativas “más saludables”, contienen edulcorantes artificiales que podrían alterar el metabolismo y aumentar la inflamación hepática.

“El problema es que muchas personas creen que, al no contener azúcar, estas bebidas son completamente inocuas”, advierte el médico británico.

La fructosa también ocupa un lugar central en las alertas

Según Morris-Stiff, el exceso de azúcar —especialmente el presente en bebidas y productos procesados— obliga al hígado a trabajar intensamente, ya que este órgano es el principal encargado de procesarla.

El especialista recomienda no superar los 30 gramos diarios de azúcar y evitar alimentos elaborados con jarabe de maíz o etiquetados como “sin azúcar añadido”, ya que muchos contienen formas ocultas de fructosa.

La preocupación alcanza incluso a productos comercializados como naturales o beneficiosos para la salud.

Vitaminas, remedios herbales y suplementos pueden tener efectos tóxicos sobre el hígado, explica Morris-Stiff.

Entre los productos mencionados aparecen la vitamina A en exceso, el cannabidiol (CBD), el ginseng indio y el diente de león.

Incluso el cardo mariano, popularmente utilizado como “protector hepático”, podría resultar perjudicial en determinados casos.

El artículo también pone el foco sobre la menopausia y los cambios hormonales en las mujeres.

La disminución de estrógenos durante esta etapa puede aumentar el riesgo de desarrollar hígado graso y acelerar el avance de enfermedades hepáticas preexistentes, elevando la posibilidad de cirrosis y cáncer hepático.

Además de la alimentación y las hormonas, Morris-Stiff menciona otros factores ambientales menos visibles, como el moho doméstico, los pesticidas, antibióticos presentes en alimentos y los microplásticos.

En el caso del moho, el especialista señala que las esporas inhaladas no solo afectan a los pulmones, sino que también pueden alcanzar el torrente sanguíneo y provocar inflamación hepática, especialmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Las enfermedades hepáticas suelen avanzar lentamente y muchas veces sin síntomas evidentes, lo que dificulta su detección temprana.

Por eso, los expertos insisten cada vez más en la importancia de revisar hábitos cotidianos que durante años fueron considerados seguros o incluso saludables.

Fuentes: Artículo del médico británico Gareth Morris-Stiff publicado en The Telegraph

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