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A la sombra de las guerras y con la presencia de Rusia, China e Irán: ¿qué esperar de la cumbre de los BRICS?

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Más grandes y más divididos que nunca, las economías emergentes que conforman el bloque ampliado de los BRICS se reúnen este 12 y 13 de septiembre en India, con la meta de mostrar que, pese a las diferencias políticas, son capaces de construir consensos.

Desde inicios de 2025, con el ingreso de Indonesia, y pese al estatus opaco de Arabia Saudita –la organización lo considera miembro desde 2024, pero Riad nunca confirmó su ingreso formal–, el grupo de once países representa casi la mitad de la población mundial y reúne a países que lideran gran parte de la producción energética y económica del planeta.

La expansión de los últimos años ha permitido ampliar la representatividad de la formación, pero también ha expuesto las crecientes divisiones internas con ambiciones políticas, económicas y diplomáticas a menudo contrapuestas.

¿Quiénes participarán de la cumbre de los BRICS en India?

Las siglas del bloque representan a los países fundadores de 2010: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. En la cumbre de este año, el único ausente entre los líderes de esas naciones será el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien optó por concentrarse en su carrera por la reelección y envió en representación del único miembro pleno latinoamericano al canciller Mauro Vieira.

Pero el anfitrión, el primer ministro indio Narendra Modi, podrá jactarse del regreso del presidente ruso Vladimir Putin y del mandatario chino Xi Jinping, ambos ausentes en el encuentro en Río de Janeiro en 2025.

Los líderes del grupo BRICS posan para la foto de familia durante la Cumbre de los BRICS en Río de Janeiro, Brasil, el 7 de julio de 2025.
Los líderes del grupo BRICS posan para la foto de familia durante la Cumbre de los BRICS en Río de Janeiro, Brasil, el 7 de julio de 2025. © Ricardo Moraes, Reuters

La foto de familia también retratará de cerca a los líderes de dos países que están enfrentados en la guerra en Medio Oriente: el presidente iraní Masoud Pezeshkian y el príncipe heredero de Abu Dabi, Khaled bin Mohamed Al Nahyan, en representación de Emiratos Árabes Unidos.

Otros dos jefes de Estado enfrentados por intereses contrapuestos sobre el control de las aguas del río Nilo tendrán que sonreír juntos para las cámaras: el presidente egipcio Abdelfatah al-Sisi y el primer ministro etíope Abiy Ahmed.

Los otros mandatarios que dirán presente serán el sudafricano Cyril Ramaphosa y el indonesio Prabowo Subianto, mientras que por Arabia Saudita estará su ministro de Exteriores, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud. 

Fuera de los once integrantes del bloque, también han sido invitados representantes de países del denominado Sur Global, como Belarús, Bolivia, Cuba, Malasia, Nigeria, Vietnam, Bahrein o Uruguay, entre otros.

«El Sur Global no es una entidad homogénea –afirmó a la agencia AP Praveen Donthi, analista sénior del International Crisis Group–. Por ello, al grupo le resultará difícil gestionar estos conflictos y mediar en ellos».

Leer tambiénCumbre de los BRICS en Río: entre la expansión del bloque y las ausencias notables

¿Qué tensiones generan las guerras en Medio Oriente y Ucrania?

Una de las novedades de este año es la participación de Vladimir Putin, ausente de la cumbre en Brasil el año pasado.

El presidente de Rusia, país sometido a sanciones occidentales por su invasión en Ucrania que ya transcurre su quinto año, aterriza en un país considerado amigable como India, que ha mantenido estrechos lazos con Moscú, incluso mediante acuerdos energéticos y de defensa.

La nación anfitriona, que ejerce este año la presidencia rotatoria del grupo, es una de varias que intenta ejercer un difícil equilibrio entre intereses contrapuestos. A la par de su acercamiento a Moscú, Nueva Delhi ha profundizado su relación estratégica con Estados Unidos.

El presidente ruso Vladimir Putin, uno de los primeros en llegar a India para la cumbre de los BRICS, asiste a una reunión con el primer ministro indio Narendra Modi, en Nueva Delhi, el 11 de septiembre de 2026.
El presidente ruso Vladimir Putin, uno de los primeros en llegar a India para la cumbre de los BRICS, asiste a una reunión con el primer ministro indio Narendra Modi, en Nueva Delhi, el 11 de septiembre de 2026. © Alexander Kazakov, Sputnik / Pool vía Reuters

India también tiene intereses diversos en Medio Oriente y sostiene buenos vínculos con Irán, enfrentado con Estados Unidos en la guerra lanzada por Washington en febrero de este año y que perdura sin avances diplomáticos seis meses después. Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita tienen, asimismo, sus propias tensiones con Teherán.

Mientras la nación del sur de Asia aboga sistemáticamente por el diálogo, sin tomar partido en los conflictos, el fantasma de Donald Trump no deja de sobrevolar a los BRICS: el presidente estadounidense ha criticado repetidamente al bloque y ha amenazado con nuevos aranceles a los países que se alineen con lo que él ha calificado de políticas «antiestadounidenses» del grupo.

¿Qué representa el regreso de Xi Jinping a India?

La llegada de Xi Jinping a India, su primera visita a ese país en siete años, es otro de los focos de atención de la cumbre. Aquí se configura otro de los equilibrios de Nueva Delhi: mientras intenta acercarse a Beijing tras las tensiones fronterizas en 2020, ambos siguen siendo rivales estratégicos a nivel comercial.

Para los expertos, el encuentro podría ayudar a consolidar el deshielo diplomático entre los dos gigantes vecinos, aunque todavía hay pocas señales de que sus relaciones comerciales vayan a mejorar.

Actualmente, las empresas de ambos países siguen enfrentándose a obstáculos, como inversiones paralizadas por la normativa, retrasos en la obtención de visados ​​y restricciones a los equipos industriales, lo que pone de manifiesto la brecha existente entre el progreso diplomático y los vínculos económicos.

El primer ministro de la India, Narendra Modi, estrecha la mano del presidente chino, Xi Jinping, durante una reunión paralela a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) celebrada en Tianjin, China, el 31 de agosto de 2025.
El primer ministro de la India, Narendra Modi, estrecha la mano del presidente chino, Xi Jinping, durante una reunión paralela a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) celebrada en Tianjin, China, el 31 de agosto de 2025. © via REUTERS – Oficina de Prensa de India

Para Praveen Donthi, la cumbre de los BRICS «ofrece a India la oportunidad de interactuar con China y avanzar en cuestiones bilaterales pendientes», si bien no está confirmado que vaya a darse un encuentro cara a cara entre Xi y Modi.

Lin Minwang, experto en el sur de Asia de la Universidad de Fudan de Shanghai, indicó a Reuters que ve poco probable que se produzca un progreso drástico: «China sin duda quiere mejorar sus relaciones, pero estamos a la espera de ver hasta qué punto India está realmente dispuesta a mejorarlas».

Por su parte, Harsh Pant, vicepresidente del centro de estudios Observer Research Foundation de Nueva Delhi, agregó que el «déficit de confianza» entre ambas naciones sigue siendo elevado.

«China tiene una gran capacidad económica y existe una buena oportunidad para aprovecharla y convertirse en un socio fiable, especialmente cuando ambas naciones se ven afectadas por las políticas comerciales de Estados Unidos», sopesó.

En este contexto, ¿qué puede lograr la cumbre?

Navegando en ese mar de contradicciones, la cumbre de los BRICS igual busca impulsar una agenda común en temas que preocupan a las economías emergentes.

Una de las iniciativas clave de India es impulsar una mayor interconexión entre las monedas digitales de los bancos centrales de los países del bloque para facilitar pagos transfronterizos, una medida que Nueva Delhi insiste que busca agilizar el comercio y no sustituir al dólar como moneda de reserva.

En cambio, Rusia e Irán, sometidos a sanciones internacionales, sí apuntan a reducir su exposición al sistema financiero occidental, mientras que otras naciones hacen equilibrio entre reducir la dependencia del dólar y evitar caer en una integración financiera que depende en exceso de China.

Para los expertos, sustituir al dólar es difícil por el profundo arraigo de la moneda estadounidense en el comercio y las finanzas mundiales y por la disparidad de monedas, sistemas financieros y prioridades económicas de los miembros de los BRICS.

Luces LED que hacen referencia a la Cumbre de los BRICS adornan la fachada del edificio Rail Bhawan, sede oficial de los Ferrocarriles de India, antes de la 18ª Cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, el 11 de septiembre de 2026.
Luces LED que hacen referencia a la Cumbre de los BRICS adornan la fachada del edificio Rail Bhawan, sede oficial de los Ferrocarriles de India, antes de la 18ª Cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, el 11 de septiembre de 2026. © Sahiba Chawdhary / Reuters

En la agenda económica, con la que Nueva Delhi busca conseguir algunos resultados concretos en la cumbre más allá de las declaraciones políticas, aparecen iniciativas sobre cadenas de suministro, innovación y cooperación entre empresas emergentes.

Donthi sostiene que el éxito de la cumbre podría darse en «avances graduales». Algunos posibles progresos podrían incluir que el grupo ampliado se mantenga unido, profundizar la cooperación comercial y financiera y mostrarse como una plataforma para los países en desarrollo, sin obligarlos a elegir entre alinearse a favor o en contra de Occidente.

Si bien ha dotado al bloque de una mayor representación de los países en desarrollo, la paradoja de la ampliación de los BRICS es que eso le ha significado más disparidad entre sus integrantes.

El exdiplomático indio Mahesh Sachdev aseguró a AP que el grupo requiere una «actitud más cohesionada y una mayor armonía» entre sus miembros.

«Si sigue siendo meramente un foro de discusión periódica y una oportunidad para las fotos —advirtió—, su relevancia se irá erosionando».

Con AP, Reuters y EFE

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