Economicas
Bancos de República Dominicana y Centroamérica elevan blindaje financiero

Moody’s revela que las financieras refuerzan reservas para enfrentar crisis, pero con avances desiguales bajo los estándares de Basilea III
Un reciente informe de Moody’s Local Centroamérica (MLCA Research) indica que la banca de República Dominicana y Centroamérica ha iniciado un proceso de transformación profunda para blindar sus sistemas financieros ante eventuales sacudidas económicas globales. Mediante la creación de colchones y reservas de capital alineados a las reglas de Basilea III, las entidades financieras de la región buscan garantizar su solvencia.
Sin embargo, el reporte, que recoge Infobae, revela que este blindaje avanza a ritmos muy desiguales entre las naciones de la zona, lo que plantea un reto crucial para equilibrar la estabilidad bancaria y la oferta de créditos al público.
En el plano local, la República Dominicana avanza de manera progresiva. Las autoridades monetarias han incrementado los requisitos de capital e iniciado la incorporación de reservas anticíclicas dentro de una reforma más amplia del sistema financiero nacional.
No obstante, el reporte de la calificadora internacional subraya que el país caribeño todavía se encuentra en proceso de alineación completa y que el éxito de estas medidas dependerá directamente de la supervisión constante y la disciplina en el cumplimiento normativo para asegurar una estabilidad real a largo plazo.
El liderazgo en la adopción de regulaciones
A nivel regional, Costa Rica encabeza la adopción integral de estas exigencias de seguridad. Las autoridades costarricenses ya aplican tanto el colchón de conservación como el contracíclico, permitiendo a sus instituciones responder con agilidad a retiros masivos.
Le sigue Panamá, que exige un nivel mínimo de capital del 8% e impone requisitos especiales a las entidades de importancia sistémica. Por su parte, Nicaragua se destaca por exigir regulaciones sumamente estrictas al incorporar tres tipos de colchones financieros simultáneamente, lo que la posiciona entre los países con mayores reservas exigidas.
Transición pausada y el reto de la liquidez
En contraste, la transición en el resto de la región es más pausada y con metas a largo plazo. El Salvador ha priorizado la capacidad para absorber pérdidas y prevé completar la adopción plena de los indicadores internacionales de liquidez recién para el año 2031.
Entretanto, Guatemala y Honduras operan bajo esquemas híbridos que combinan elementos de los antiguos marcos reguladores de Basilea I y Basilea II con las nuevas directrices, elevando sus mínimos de capital pero adaptándolos a las particularidades de sus mercados internos.
El gran desafío que enfrentan los reguladores de toda el área radica en implementar estas robustas exigencias de capital sin mermar la rentabilidad del negocio bancario. La meta principal para los próximos años será garantizar que estos necesarios colchones de seguridad para la economía nacional no terminen asfixiando la colocación de nuevos préstamos para el desarrollo productivo y el consumo de la ciudadanía.
