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Salud

Boris Cyrulnik revela el factor que puede salvar a un niño del trauma emocional

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Boris Cyrulnik

El psiquiatra francés Boris Cyrulnik/  ©Radio France – Grégoire Nicolet

SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Aprender a enfrentar los momentos difíciles sin derrumbarse podría ser una de las capacidades más importantes para la salud mental. A eso los especialistas lo llaman resiliencia: la habilidad de adaptarse al dolor, la pérdida o la adversidad sin perder la capacidad de seguir adelante.

El concepto fue popularizado por el psiquiatra francés Boris Cyrulnik, quien transformó la idea de resiliencia de una cualidad “heroica” reservada para unos pocos en una herramienta esencial para la vida cotidiana.

“La resiliencia es más que resistir, también es aprender a vivir”, sostenía el especialista, reconocido por sus investigaciones sobre trauma y recuperación emocional.

La infancia marca el inicio de la resiliencia

De acuerdo con Cyrulnik, la resiliencia no depende únicamente de la genética ni es un “don” con el que algunas personas nacen. El entorno emocional durante los primeros años de vida juega un papel determinante.

El experto comparaba el desarrollo emocional con una partida de ajedrez: los primeros movimientos no definen toda la partida, pero sí pueden marcar profundamente el futuro.

“La resiliencia está en marcha toda la vida, pero los primeros años son cruciales”, explicaba el psiquiatra.

La propia historia personal de Cyrulnik estuvo marcada por la tragedia. Huérfano durante la Segunda Guerra Mundial, sobrevivió a la persecución nazi y más tarde convirtió esa experiencia en el motor de sus investigaciones sobre memoria traumática y capacidad de recuperación psicológica.

Los vínculos afectivos pueden cambiarlo todo

Diversos investigadores coinciden en que la resiliencia se fortalece a través de factores cotidianos como el afecto, la educación, el sentido de pertenencia y las relaciones humanas estables.

La psicóloga Ann Masten definió este fenómeno como una “magia ordinaria”, al considerar que la capacidad de superar dificultades no surge de habilidades extraordinarias, sino de experiencias comunes como sentirse querido, acompañado y seguro.

En la misma línea, el psiquiatra infantil Michael Rutter advirtió que la resiliencia no funciona como una armadura permanente, sino como un proceso dinámico influido por el entorno y las experiencias de vida.

El apoyo emocional puede cambiar el destino de un niño

Uno de los estudios más influyentes sobre resiliencia fue desarrollado por la investigadora Emmy Werner en Hawái.

Durante décadas, Werner siguió la vida de cientos de niños expuestos a pobreza, conflictos familiares y estrés extremo. Los resultados revelaron que muchos lograron convertirse en adultos emocionalmente estables gracias a factores protectores como vínculos afectivos sólidos, apoyo comunitario y modelos positivos.

Los expertos sostienen que pequeños gestos durante la infancia —como rutinas estables, abrazos, escucha emocional y sensación de seguridad— pueden influir profundamente en la capacidad futura de afrontar situaciones traumáticas.

La resiliencia no significa soportarlo todo

Especialistas advierten que ser resiliente no implica ocultar el dolor ni soportar cualquier situación sin consecuencias emocionales.

La resiliencia, explican, consiste en desarrollar herramientas para recuperarse, reconstruirse y encontrar nuevas formas de equilibrio después de experiencias difíciles.

“Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y de su propio destino”, afirmaba Cyrulnik.

Actualmente, la resiliencia es considerada una pieza clave en la salud mental moderna y un factor cada vez más estudiado en áreas como la educación, la neurociencia y la psicología infantil.

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©Radio France – Grégoire Nicolet

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