Connect with us

Salud

El inesperado vínculo entre ciertas grasas y uno de los cánceres más mortales

Published

on

Christian Felipe Ruiz, doctor en Genu00e9tica Diario de Salud

Dr. Christian Felipe Ruiz 

SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La relación entre alimentación y cáncer continúa siendo uno de los campos más estudiados de la medicina moderna.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Yale plantea que la discusión no debería centrarse únicamente en cuánta grasa consume una persona, sino en qué tipo de grasa forma parte de su dieta diaria.

Los hallazgos, publicados en la revista científica Cancer Discovery, revelan que determinadas grasas podrían acelerar el desarrollo del cáncer de páncreas, mientras que otras parecen reducir significativamente el riesgo de progresión de la enfermedad.

«En realidad, se trata del tipo de grasa que se consume, no solo del contenido total de grasa», explicó Christian Felipe Ruiz, doctor en Genética, investigador asociado de la Facultad de Medicina de Yale y autor principal del estudio.

«Dependiendo del tipo de grasa que se consuma, los efectos pueden ser completamente diferentes. Descubrimos que algunas grasas promueven el cáncer, mientras que otras son muy eficaces para suprimirlo», añadió.

El inesperado papel del ácido oleico

Uno de los resultados que más llamó la atención de los científicos fue el comportamiento del ácido oleico, una grasa monoinsaturada ampliamente presente en alimentos considerados saludables, especialmente el aceite de oliva.

Tradicionalmente, este ácido graso ha sido asociado con beneficios cardiovasculares y forma parte fundamental de patrones alimentarios como la dieta mediterránea.

Sin embargo, en los modelos analizados por los investigadores, el ácido oleico mostró una relación con una mayor velocidad de crecimiento tumoral en el adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC), la forma más frecuente y agresiva de cáncer de páncreas.

«Tradicionalmente se la ha considerado un tipo de grasa saludable para la salud cardiovascular», reconoció Ruiz.

Uno de los cánceres más letales

El adenocarcinoma ductal pancreático representa aproximadamente el 90 % de los casos de cáncer de páncreas y figura entre los tumores con peor pronóstico.

Las cifras son contundentes: apenas alrededor del 13 % de los pacientes sobreviven cinco años después del diagnóstico.

Según los investigadores, cada año se registran más de 65.000 nuevos casos en Estados Unidos y más de 50.000 fallecimientos asociados a esta enfermedad, recoge Diario de Salud

«Actualmente, las opciones de tratamiento eficaces son limitadas, sobre todo para la enfermedad avanzada. Por lo tanto, se necesitan urgentemente estrategias de prevención para reducir la mortalidad», señaló Ruiz.

Comparando diferentes tipos de grasa

Para comprender mejor cómo influían las distintas grasas en el desarrollo del cáncer, el equipo diseñó 12 dietas experimentales con el mismo contenido calórico, pero con diferentes fuentes de grasa.

De esta manera pudieron aislar el efecto de cada tipo de ácido graso sin que otros factores nutricionales alteraran los resultados.

Los investigadores observaron que los animales alimentados con dietas ricas en ácido oleico desarrollaban tumores más rápidamente.

Por el contrario, las dietas con altos niveles de ácidos grasos poliinsaturados, especialmente omega-3 presentes en aceites de pescado, mostraron efectos protectores significativos.

«Cuando alimentamos a los ratones con dietas enriquecidas con aceite de pescado, observamos una reducción del 50 % en la incidencia de la enfermedad en comparación con los ratones alimentados con una dieta estándar rica en grasas», explicó Ruiz.

La clave podría estar en la muerte de las células cancerosas

Para comprender el mecanismo detrás de estos resultados, los científicos analizaron un proceso conocido como ferroptosis.

Se trata de una forma de muerte celular programada relacionada con la oxidación de los lípidos presentes en las membranas celulares.

Los investigadores descubrieron que las grasas poliinsaturadas son más susceptibles a la oxidación, lo que favorece la destrucción de células cancerosas.

Las grasas monoinsaturadas, en cambio, parecen proteger a las células tumorales de este proceso.

«Las grasas monoinsaturadas protegen eficazmente a las células cancerosas de la oxidación lipídica. Al reducirse la oxidación, disminuye la probabilidad de que sufran ferroptosis», explicó Ruiz.

Diferencias entre hombres y mujeres

Otro hallazgo relevante fue que los efectos del ácido oleico no fueron iguales en ambos sexos.

Los investigadores observaron que la aceleración del crecimiento tumoral asociada a esta grasa fue especialmente evidente en los machos, mientras que prácticamente no se manifestó en las hembras.

Por el contrario, los beneficios observados con los ácidos grasos poliinsaturados aparecieron tanto en machos como en hembras.

Los autores consideran que estas diferencias podrían estar relacionadas con factores hormonales y metabólicos que aún requieren mayor investigación.

¿Qué significa esto para la alimentación humana?

Los investigadores son enfáticos en señalar que el estudio fue realizado en modelos animales y que todavía no existen pruebas suficientes para recomendar cambios drásticos en la dieta de las personas.

Tampoco significa que alimentos como el aceite de oliva deban considerarse perjudiciales para la salud en general.

De hecho, múltiples estudios continúan respaldando sus beneficios cardiovasculares.

Lo que sí sugieren los resultados es que determinados tipos de grasa podrían comportarse de manera diferente cuando se analizan específicamente en relación con el cáncer de páncreas.

Hacia nuevas estrategias de prevención

El equipo de Yale planea ahora investigar si modificar la proporción entre grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas podría ayudar a prevenir el desarrollo del cáncer pancreático o mejorar los resultados en pacientes ya diagnosticados.

Además, los científicos exploran la posibilidad de utilizar determinados perfiles de ácidos grasos en sangre como marcadores tempranos de riesgo.

«Una de las preguntas más frecuentes que reciben los médicos es: ‘¿Qué puedo cambiar en mi dieta para prevenir el cáncer?’. Actualmente no tenemos respuestas claras, pero este estudio comienza a arrojar luz sobre cómo podríamos abordar esa cuestión», afirmó Ruiz.

Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, la investigación abre una nueva línea de estudio sobre cómo la calidad de las grasas consumidas podría influir en uno de los cánceres más agresivos y difíciles de tratar.

Fuente:

Materiales proporcionados por la Facultad de Medicina de Yale


Referencia:

Christian Felipe Ruiz, Xiangyu Ge, Rylee McDonnell, Sherry S. Agabiti, Daniel C. McQuaid, Andy Tang, Meera Kharwa, Jennifer Goodell, Rocio del M. Saavedra-Pena, Allison Wing, Guangtao Li, Natasha Pinto Medici, Marie E. Robert, Rohan R. Varshney, Michael C. Rudolph, Fred S. Gorelick, John Wysolmerski, Daniel Canals, John D. Haley, Matthew S. Rodeheffer, Mandar Deepak Muzumdar. La remodelación de fosfolípidos inducida por la dieta determina la sensibilidad a la ferroptosis y la tumorigénesis en el páncreas . Cancer Discovery , 2026; DOI: 10.1158/2159-8290.CD-25-0734

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.