Connect with us

Salud

La advertencia de una pediatra sobre un hábito clave para el desarrollo de los niños

Published

on

Medico carmen ballo Diario de Salud

Dra. Carmen Ballano Pérez del Hospital Materno-Infantil de Badajoz

SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Mientras los niños duermen, su organismo continúa trabajando. Lejos de tratarse de un simple período de descanso, el sueño activa una serie de procesos biológicos esenciales para el crecimiento, la consolidación de la memoria y el desarrollo neurológico.

Así lo explica Carmen Ballano Pérez, médico residente de Pediatría y sus áreas específicas en el Hospital Materno-Infantil de Badajoz, quien destaca que el descanso adecuado constituye uno de los pilares fundamentales para garantizar una infancia saludable.

“El sueño es un proceso biológico y dinámico, fundamental para el desarrollo neurológico y la salud de los niños y niñas”, afirma la especialista.

Según explica, durante décadas se consideró que dormir era una actividad pasiva. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que durante las horas de sueño el cerebro mantiene una intensa actividad encargada de organizar información, fortalecer conexiones neuronales y regular múltiples funciones fisiológicas.

Lo que ocurre en el cuerpo mientras un niño duerme

Los expertos señalan que el sueño cumple funciones que van mucho más allá de la recuperación física.

Durante la noche se consolidan los aprendizajes adquiridos durante el día, se fortalecen los procesos de memoria y se produce la liberación de la hormona del crecimiento, indispensable para el desarrollo físico adecuado.

“No podemos entender el sueño infantil como un proceso pasivo, sino como un proceso activo, estructurado y esencial para el crecimiento y neurodesarrollo”, subraya Ballano Pérez.

Esta actividad biológica explica por qué los especialistas consideran que la calidad y la duración del sueño son tan importantes durante los primeros años de vida.

¿Cuántas horas deben dormir los niños?

Las necesidades de sueño cambian a medida que los menores crecen.

Un recién nacido puede requerir entre 14 y 17 horas diarias de descanso, mientras que las necesidades disminuyen progresivamente durante la infancia.

Entre los tres y los seis años, por ejemplo, los especialistas recomiendan entre 10 y 12 horas de sueño al día para favorecer un desarrollo saludable.

Sin embargo, la pediatra insiste en que más allá de las cifras concretas, lo verdaderamente importante es garantizar un descanso suficiente y de calidad que permita al organismo cumplir adecuadamente todas sus funciones.

El verano y las vacaciones: cuando las rutinas cambian

La llegada de las vacaciones escolares suele modificar significativamente los hábitos familiares.

Acostarse más tarde, alterar los horarios de las comidas o dedicar más tiempo a actividades recreativas son situaciones frecuentes durante los meses de verano.

Aunque estas modificaciones pueden parecer inofensivas, los especialistas advierten que los cambios bruscos en las rutinas pueden afectar negativamente los patrones de sueño de los menores.

“En la medida de lo posible debemos intentar mantener ciertos horarios en nuestros hogares”, recomienda Ballano Pérez.

La especialista advierte que la alteración constante de las rutinas puede favorecer la aparición de trastornos del sueño y generar efectos indirectos sobre otros aspectos de la salud, incluidos algunos relacionados con la alimentación y la conducta.

Cuando dormir poco afecta el aprendizaje y el comportamiento

Los efectos de la falta de sueño no tardan en hacerse visibles.

Según explica la pediatra, el descanso insuficiente puede provocar dificultades de concentración, problemas de aprendizaje, menor rendimiento escolar y alteraciones conductuales.

La situación resulta especialmente preocupante en un contexto donde el uso de dispositivos electrónicos y pantallas se ha convertido en parte habitual de la vida cotidiana de niños y adolescentes.

Para ayudar a comprender esta realidad, Ballano Pérez propone una reflexión sencilla.

“Piensa en un día en el que únicamente hayas dormido tres o cuatro horas. ¿Crees que tendrías ganas de leer un libro o hacer deporte?”, plantea la especialista.

La comparación permite entender cómo el cansancio puede afectar la motivación, el estado de ánimo y la capacidad de realizar actividades que requieren atención y esfuerzo.

Más allá del rendimiento académico

Los especialistas subrayan que los efectos de la privación del sueño no se limitan únicamente al ámbito escolar.

Dormir menos de lo necesario también puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas físicos, entre ellos el sobrepeso y la obesidad.

La falta de descanso suele asociarse con un menor interés por la actividad física, mayores niveles de fatiga y hábitos menos saludables que pueden repercutir en la salud a largo plazo.

Además, diversos estudios han vinculado la escasez de sueño con una mayor incidencia de trastornos emocionales, ansiedad, irritabilidad y dificultades para regular las emociones.

Una inversión en salud para toda la vida

Los expertos coinciden en que fomentar buenos hábitos de sueño desde los primeros años constituye una de las estrategias más efectivas para proteger la salud futura de los niños.

Mantener horarios regulares, crear rutinas estables antes de dormir, evitar cambios bruscos en los hábitos diarios y reducir el uso de pantallas durante las horas previas al descanso son algunas de las recomendaciones más repetidas por los especialistas.

“A todos los padres y madres me gustaría transmitir la importancia de mantener unos buenos hábitos de sueño desde los primeros años de vida”, señala Ballano Pérez.

La especialista concluye que un descanso adecuado no solo favorece el crecimiento físico y el desarrollo cerebral, sino que también ayuda a prevenir problemas cada vez más frecuentes entre la población infantil.

“Un descanso adecuado no solo favorece el crecimiento físico y mental, sino que también ayuda a prevenir trastornos cada vez más frecuentes, como los problemas de conducta y los trastornos de ansiedad”, afirma.

En una sociedad donde las pantallas, los cambios de horarios y el ritmo acelerado de vida ganan protagonismo, los especialistas recuerdan que dormir bien sigue siendo una de las herramientas más poderosas para proteger el desarrollo y el bienestar de los niños.

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.