Connect with us

Internacionales

La amenaza de Al Qaeda persiste, 25 años después de los atentados del 11-S

Published

on

Si hay que creerles a los expertos en terrorismo islamista, Al Qaeda está lejos de haber dicho su última palabra.

A primera vista, sin embargo, la organización yihadista parece debilitada, un cuarto de siglo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001: sus dos principales líderes, Osama Bin Laden y Ayman al-Zawahiri, fueron abatidos por el Ejército estadounidenseen Abbottabad, Pakistán, en 2011, y en Kabul, Afganistán, en 2022, respectivamente, mientras que el último atentado perpetrado en suelo estadounidense se remonta al 6 de diciembre de 2019.

Ese día, tres personas murieron y ocho resultaron heridas en la Estación Aérea Naval de Pensacola, en Florida, en un ataque reivindicado por la rama de Al Qaeda con base en la península arábiga.

En esta foto difundida por la Casa Blanca, el presidente Barack Obama y el vicepresidente Joe Biden, junto con miembros del equipo de seguridad nacional, reciben información actualizada sobre la operación contra Osama bin Laden en la Sala de Crisis de la Casa Blanca, el 1 de mayo de 2011, en Washington.
En esta foto difundida por la Casa Blanca, el presidente Barack Obama y el vicepresidente Joe Biden, junto con miembros del equipo de seguridad nacional, reciben información actualizada sobre la operación contra Osama bin Laden en la Sala de Crisis de la Casa Blanca, el 1 de mayo de 2011, en Washington. AP – Pete Souza

La organización terrorista islamista sigue siendo, no obstante, una fuerza de desestabilización en varias regiones del mundo, como el Sahel, Somalia, Yemen, así como Afganistán y Pakistán.

«Ya no es la misma organización que existía el 11-S. Pero eso no significa que haya desaparecido por completo. Se embarcó en una estrategia destinada a delegar su autoridad en sus filiales y ramas, que suman al menos dos docenas en todo el mundo», explicó Bruce Hoffman, especialista en contraterrorismo del Council on Foreign Relations, durante una mesa redonda organizada el 2 de septiembre por la Universidad George Washington.

Para Wassim Nasr, periodista de France 24 y especialista en movimientos yihadistas, es en África donde Al Qaeda muestra un mayor dinamismo:

«En particular en el Sahel, donde la retirada de las fuerzas francesas e internacionales dio paso a un arraigo duradero e interconectado de los grupos yihadistas en toda la región. El JNIM (Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes), la filial más activa de Al Qaeda en la zona, se extiende por Mali, Burkina Faso, pero también por Níger, Togo, Benín y Nigeria».

«Organización mundial»

Otro grupo islamista vinculado a Al Qaeda particularmente activo en el continente africano es Al Shabaab, que perpetró atentados mortales en Somalia en 2024 y 2025. Tras echar por tierra en pocos meses los avances logrados por el Gobierno somalí, controla actualmente amplios territorios del sur y el centro del país.

El Gobierno de Somalia lleva dos décadas combatiendo la insurgencia de Al Shabaab.
El Gobierno de Somalia lleva dos décadas combatiendo la insurgencia de Al Shabaab. © Tony KARUMBA / AFP

En cuanto a Al Qaeda en la Península Arábiga, muy debilitada sobre el terreno, logró reconstruir sus recursos financieros y reanudar su propaganda tanto en árabe como en inglés dirigida al público occidental.

En Afganistán, cinco años después de la retirada de las fuerzas internacionales, «Al Qaeda sigue beneficiándose de un entorno operativo favorable bajo el régimen de los talibanes«, señala Pearl Pandya, especialista en Asia del Sur, en un estudio publicado en línea por Armed Conflict Location & Event Data (ACLED), un centro de investigación sobre conflictos armados con sede en Estados Unidos. Los talibanes, por su parte, niegan cualquier tipo de apoyo al grupo terrorista.

Capaz de operar en nuevos escenarios, la organización conserva la capacidad de planificar y pensar a escala mundial. Colin Smith, coordinador de la ONU encargado de supervisar los regímenes de sanciones contra Al Qaeda, el Estado Islámico y los talibanes, señala que Al Shabaab se convirtió en un centro estratégico para Al Qaeda.

«El JNIM logró obtener 50 millones de dólares en rescates el año pasado y la mayor parte de esa suma fue canalizada hacia sus ‘katibas’ (campamentos de combatientes) para financiar sus campañas llevadas a cabo en abril en el Sahel y Mali».

Según su informe, parte de esos fondos habría sido transferida a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y utilizada para financiar a Al Qaeda en la Península Arábiga, mientras que otra parte habría sido enviada a la cúpula de la organización en Asia del Sur.

«Esto demuestra hasta qué punto se trata de una organización mundial», observa el coordinador de la ONU.

Des soldats du Front national de libération de l'Azawad (FLA) se tiennent près d'une camionnette alors qu'ils patrouillent dans les rues de Kidal, le 8 mai 2026
Soldados del Frente de Liberación del Azawad (FLA) permanecen junto a una camioneta mientras patrullan las calles de Kidal, el 8 de mayo de 2026. © AFP

Cambio de prioridades

La resiliencia mostrada por estos distintos grupos yihadistas preocupa a algunos expertos, sobre todo porque la lucha contra el terrorismo islamista ya no ocupa un lugar central en la reflexión estratégica estadounidense.

La Casa Blanca presentó en mayo una esperada estrategia antiterrorista, la primera desde 2018. Y numerosos especialistas se mostraron sorprendidos al descubrir que los carteles y las bandas criminales transnacionales, recientemente designados como organizaciones terroristas extranjeras, encabezan la lista de amenazas terroristas.

Los grupos yihadistas tradicionales ocupan ahora el segundo lugar y se limitan a un puñado de organizaciones consideradas capaces de llevar a cabo operaciones externas contra el territorio estadounidense y sus intereses en el extranjero.

«Para quien lea los documentos oficiales del Gobierno sobre el panorama de las amenazas terroristas 25 años después del 11-S, parecería que la historia que comenzó con esos atentados está en gran medida terminada y que el yihadismo ya no representa una amenaza urgente y mortal para Occidente«, advierten Colin P. Clarke y Clara Broekaert, director ejecutivo e investigadora, respectivamente, del Soufan Center, en un estudio sobre el futuro del movimiento yihadista global.

Leer también25 años del 11-S: ¿fracasó la «guerra contra el terrorismo»?

Con este cambio de prioridades, numerosos analistas y agentes altamente especializados en cuestiones relacionadas con el yihadismo internacional fueron trasladados a otras unidades. Ahora están a cargo de vigilar las amenazas que representan los carteles, así como los grupos de extrema izquierda, considerados por la Administración Trump como el tercer peligro.

El propio George W. Bush lamentó, durante una conferencia organizada el 9 de septiembre en Dallas con motivo del 25º aniversario de los atentados, que la actual Administración «no tenga en cuenta las lecciones del 11-S. Porque lo que ocurre en el extranjero repercute en nuestra seguridad nacional aquí, en casa».

Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.

Imagen de portada: © France 24

Amenaza endógena

Del otro lado del Atlántico, la lucha contra el terrorismo islamista sigue siendo una prioridad, explica Wassim Nasr:

«Actualmente, la amenaza más importante para los países de Europa occidental no es el terrorismo islamista, sino más bien las injerencias rusas, la guerra en Ucrania y la competencia entre las grandes potencias. Porque los grupos yihadistas ya no tienen la misma capacidad de proyección que tenían cuando el Estado Islámico podía lanzar atentados desde la extensa zona de Medio Oriente que controlaba hace diez años».

Para el periodista de France 24, la amenaza es de carácter endógeno: ciudadanos o residentes de países occidentales pasan a la acción tras un llamamiento de una organización terrorista.

«Eso no quiere decir que los servicios de inteligencia hayan bajado la guardia. No implica necesariamente los mismos servicios ni los mismos medios», precisa.

Una muestra de que el nivel de vigilancia sigue siendo elevado es que tres personas fueron imputadas a comienzos de septiembre, una en Indre-et-Loire y las otras dos en Essonne, por asociación ilícita terrorista, acusadas de preparar atentados contra la comunidad judía y de tener intenciones de sumarse al Estado Islámico en el Sahel.

Leer tambiénCinco formas en las que los atentados del 11-S cambiaron a Estados Unidos y al mundo

Un cuarto de siglo después de los atentados del 11-S, el movimiento yihadista mundial presenta así un rostro muy diferente. Aunque mantiene intacta su capacidad para sorprender, en particular gracias a los drones, las distintas filiales de Al Qaeda ya no responden a la lógica de la yihad mundial promovida por Osama Bin Laden.

«Actualmente, los objetivos de las filiales más activas están completamente arraigados en contextos locales. Por ejemplo, el JNIM, pese a su lealtad a Al Qaeda, actúa según una lógica de insurgencia regional: desde la salida de los franceses de la región, esta organización ya no toma como rehenes a occidentales y procura negar su implicación cada vez que un ciudadano occidental es secuestrado en sus zonas de actividad», concluye Wassim Nasr.

Este artículo es una adaptación de su original en francés.

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.