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Salud

La infección respiratoria que sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo

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Imagen ilustrativa/ Gonzalo Fuentes / Reuters

SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La neumonía continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más relevantes para la salud pública mundial. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta afección ha figurado entre las principales causas de mortalidad a nivel global, especialmente cuando se combina con otras infecciones respiratorias como la gripe.

La enfermedad se produce cuando los alvéolos pulmonares, pequeñas estructuras donde se realiza el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, se inflaman y se llenan de líquido o pus. Como consecuencia, los pulmones pierden capacidad para oxigenar adecuadamente la sangre, dificultando la respiración y comprometiendo el funcionamiento de distintos órganos.

Especialistas del Hospital Clínic de Barcelona señalan que se trata de una infección muy frecuente, aunque el riesgo de padecerla y la gravedad de sus consecuencias varían considerablemente entre los distintos grupos de población.

¿Quiénes tienen más riesgo?

No todas las personas enfrentan la neumonía en igualdad de condiciones.

Los expertos identifican varios factores que aumentan significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad o sufrir complicaciones graves. Entre ellos destacan la edad avanzada, la infancia temprana, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, las enfermedades crónicas y los trastornos que afectan al sistema inmunitario.

Las personas con patologías respiratorias, cardiovasculares o metabólicas suelen presentar una mayor vulnerabilidad frente a las infecciones pulmonares, mientras que aquellos con defensas debilitadas pueden experimentar cuadros más severos y una recuperación más lenta.

Los síntomas que no deben ignorarse

La neumonía suele estar provocada por bacterias o virus que alcanzan el tejido pulmonar. Entre las bacterias responsables, el neumococo (Streptococcus pneumoniae) continúa siendo la causa más frecuente de neumonía bacteriana.

Los síntomas clásicos incluyen fiebre, tos, dolor en el pecho, pérdida de apetito, sensación de falta de aire y malestar general. Sin embargo, la enfermedad también puede manifestarse mediante náuseas, vómitos o diarrea.

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la rapidez con la que puede evolucionar. En algunos pacientes los síntomas aparecen de forma repentina, mientras que en otros se desarrollan progresivamente durante varios días.

En los adultos mayores, además, la neumonía puede presentarse de forma atípica. La confusión mental, la disminución del apetito, la debilidad generalizada o incluso la incontinencia urinaria pueden ser las primeras señales de alerta.

Cómo se confirma el diagnóstico

El diagnóstico requiere una evaluación clínica detallada y diversas pruebas complementarias.

La radiografía de tórax constituye la principal herramienta para confirmar la presencia de una infección pulmonar. Cuando existen dudas diagnósticas o se necesita una valoración más precisa, los médicos pueden solicitar una tomografía computarizada (TC), capaz de ofrecer imágenes más detalladas del tejido pulmonar.

Además, suelen realizarse análisis de sangre, mediciones de la saturación de oxígeno y estudios microbiológicos para identificar el microorganismo responsable de la infección.

Con toda esta información, el equipo médico determina la gravedad del cuadro y decide si el paciente puede recibir tratamiento en su domicilio o necesita hospitalización.

La prevención sigue siendo la mejor herramienta

Aunque no todos los casos pueden evitarse, los especialistas coinciden en que existen medidas eficaces para reducir considerablemente el riesgo de contraer neumonía.

La vacunación frente a la gripe y el neumococo continúa siendo una de las estrategias preventivas más importantes, especialmente entre adultos mayores, pacientes con enfermedades crónicas y personas con factores de riesgo.

Junto a la inmunización, mantener hábitos saludables desempeña un papel fundamental. Evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol, seguir una alimentación equilibrada y extremar las medidas de higiene personal contribuyen a disminuir la probabilidad de desarrollar infecciones respiratorias.

Los expertos también recomiendan limitar el contacto con personas enfermas y utilizar mascarilla cuando existan síntomas respiratorios que puedan favorecer la transmisión de agentes infecciosos.

Cuándo acudir al médico

La rapidez en el diagnóstico puede marcar la diferencia entre una recuperación sin complicaciones y un cuadro potencialmente grave.

Los especialistas aconsejan buscar atención médica ante síntomas como fiebre persistente, dificultad para respirar, dolor torácico, empeoramiento progresivo de la tos o alteraciones del estado mental, especialmente en personas mayores.

La detección temprana permite iniciar el tratamiento adecuado y reducir significativamente el riesgo de complicaciones como insuficiencia respiratoria, infecciones generalizadas o ingreso hospitalario.

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