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PIX y el pulso electoral en Brasil: ¿qué hay detrás del nuevo arancel de Trump?
El Gobierno del presidente Donald Trump anunció un arancel adicional del 25% sobre parte de las importaciones brasileñas, que entrará en vigor el 22 de julio.
Detrás de la medida hay una investigación comercial que apunta contra PIX, el popular sistema de pagos gratuito de Brasil, pero también un escenario político: el anuncio llega a semanas del comienzo de la campaña presidencial que enfrentará al actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva muy probablemente con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
Estas son las claves para entender la medida y sus consecuencias:
1. ¿Qué anunció Trump y a quién afecta?
El nuevo gravamen del 25% recae sobre unos 3.000 artículos brasileños, según el Gobierno de Brasil, que representan cerca de un tercio de las exportaciones del país hacia Estados Unidos. Entre los bienes afectados figuran el azúcar, la maquinaria agrícola y eléctrica, la indumentaria y el papel.
La medida se impone bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y es el resultado de una investigación de un año de la Oficina del Representante Comercial (USTR), que concluyó que ciertas prácticas del Gobierno brasileño son «irrazonables» y perjudican la economía estadounidense, entre ellas la aplicación de las normas anticorrupción, las leyes de propiedad intelectual, el acceso al mercado de etanol y la deforestación ilegal.
La lista de exenciones fue más amplia de lo esperado: Trump eximió a unos 2.100 productos, como la carne, algunos pescados, el café, el petróleo, las tierras raras, las naranjas y su jugo, las aeronaves y sus componentes y hasta obras de arte, alegando que aplicarles el arancel podría generar «perturbaciones» en el mercado doméstico estadounidense.
Según la Cámara Americana de Comercio para Brasil, las exenciones cubren unos 11.000 millones de dólares de comercio anual, aunque la entidad advirtió que Brasil queda entre los países con condiciones más restrictivas de acceso al mercado estadounidense.
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2. PIX, el blanco más simbólico
Entre las prácticas cuestionadas por Washington, el principal blanco de la investigación es PIX, el sistema de pagos instantáneos lanzado en 2020 por el Banco Central brasileño: gratuito, usado por el 80% de los 212 millones de brasileños y responsable del 54% de las transacciones del país.
Estados Unidos sostiene que el Banco Central, como dueño y regulador del sistema, incurre en un conflicto de intereses y pone en «desventaja» a las compañías estadounidenses, en especial a las tarjetas de crédito, cuya participación en las transacciones cayó del 23% al 15% desde 2020, según una fuente del gobierno brasileño.
El gobernador del Banco Central, Gabriel Galípolo, afirmó que los cuestionamientos sobre PIX fueron una «excusa» para anunciar el arancel y aseguró que el sistema seguirá siendo gratuito y que la entidad continuará colaborando con otros bancos centrales.
La defensa de PIX es uno de los pocos puntos de consenso en la polarizada sociedad brasileña: hasta Flávio Bolsonaro, el principal rival electoral de Lula, lo respaldó tras una intervención ante la USTR en Washington. «El PIX es bueno para Brasil y, por increíble que parezca, también es bueno para Estados Unidos», afirmó el senador.
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3. El factor electoral: Lula contra los Bolsonaro
El anuncio llega poco antes del inicio de la campaña para las presidenciales de octubre, en las que Lula, líder en los sondeos, buscará la reelección, y generó un cruce de acusaciones con Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro y su principal adversario, que será posiblemente confirmado como candidato el 25 de julio en la convención del Partido Liberal en São Paulo.
«Lula ya no está en condiciones de ser el presidente de Brasil. Estamos en un avión sin piloto», escribió Flávio en sus redes, donde llamó al mandatario «el Biden brasileño», aunque también envió una carta a la Administración Trump para pedir el aplazamiento de los aranceles hasta después de los comicios, al considerar que podrían favorecer electoralmente a Lula.
La Presidencia brasileña, que recuerda que la medida se anunció poco después de que Flávio Bolsonaro visitara a Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, en Washington en mayo pasado, acusó a la familia Bolsonaro de colaborar activamente en el «relato» que derivó en el tarifazo y los llamó «falsos patriotas que planearon y defendieron públicamente acciones contra Brasil, movidos por objetivos electorales».
Otro de los hijos del expresidente, Eduardo Bolsonaro, fue condenado el mes pasado a cuatro años de prisión por impulsar desde Estados Unidos sanciones contra su propio país para entorpecer el juicio contra su padre.
Pero no todas las críticas apuntan a los Bolsonaro: la Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp), la patronal más influyente de Brasil, responsabilizó al Gobierno de Lula por optar por «ruidos diplomáticos innecesarios, críticas personalistas, discursos electorales y falta de alineación política con Washington», que a su juicio minaron más de 200 años de cooperación bilateral.
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4. La respuesta de Brasil: reciprocidad, OMC y cifras propias
El Gobierno brasileño calificó la medida de injustificable y políticamente motivada, refutó las acusaciones de prácticas desleales y recordó que el 76% de las importaciones procedentes de Estados Unidos ingresaron a Brasil libres de aranceles en 2025, con un gravamen promedio de apenas el 3,1%.
El gabinete de Lula anunció que activará «inmediatamente» los trámites de la Ley de Reciprocidad, aprobada en abril de 2025, que autoriza limitar las importaciones de un determinado país y suspender concesiones comerciales, entre otras medidas, y que además llevará el tema al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
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El canciller Mauro Vieira calificó las declaraciones de Rubio, quien responsabilizó a Lula por anteponer «su propio ego a un acuerdo» y no negociar de buena fe, de «inaceptables, ofensivas para el pueblo brasileño y el Gobierno brasileño», y las tachó de un ataque «burdo y arrogante» contra el jefe de Estado de una nación amiga.
«Lo que el secretario Rubio desestima como ‘ego’ es, de hecho, la firme determinación del presidente Lula de defender la soberanía de Brasil», dijo Vieira, quien acusó a Washington de exigir acceso exclusivo de empresas estadounidenses a sectores enteros de la economía brasileña y aseguró que Brasil nunca se levantó de la mesa de negociación.
Un dato refuerza el argumento brasileño: Estados Unidos mantiene desde hace años superávits comerciales con Brasil, que el año pasado alcanzó casi 42.000 millones de dólares, el tercero más alto después de los que registra con Países Bajos y Reino Unido.
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5. El primer paso de una nueva estrategia arancelaria global, y una amenaza adicional del 12,5%
Brasil es el primer país alcanzado por la nueva estrategia arancelaria de Trump, diseñada después de que la Corte Suprema de EE. UU. anulara en febrero gran parte de sus aranceles globales, incluidos los de hasta el 50% que Trump impuso a Brasil en julio de 2025 al denunciar una «cacería de brujas» contra el expresidente Jair Bolsonaro, su aliado, luego condenado a 27 años de cárcel por tramar un golpe de Estado contra Lula tras perder las elecciones de 2022.
Aquella crisis comercial derivó en una crisis diplomática, con retiro de visados a funcionarios brasileños y sanciones al juez Alexandre de Moraes, hasta que un encuentro casual entre Lula y Trump en la ONU abrió un canal de diálogo al más alto nivel que permitió revertir buena parte de los aranceles y las sanciones.
Tras más de 30 reuniones infructuosas entre ambos países, el representante comercial Jamieson Greer aseguró que Washington sigue «abierto a continuar las negociaciones».
El nuevo gravamen entrará en vigor dos días antes de que expire el arancel global temporal del 10%, y se espera que otras investigaciones bajo la Sección 301 alcancen a socios mayores como India, China, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea.
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Analistas como Scott Lincicome, del Instituto Cato, cuestionan el uso de esta vía legal: a su juicio, el gobierno estadounidense simplemente buscó una ley que le permitiera imponer los aranceles que quería imponer.
Además, Brasil está incluido en una segunda investigación de la USTR sobre trabajo forzoso en cadenas de suministro, que concluirá el 24 de julio y podría sumar un arancel adicional del 12,5%, con lo que la carga total para los productos afectados llegaría al 37,5%.
Con EFE, Reuters, AFP y AP
