Salud
Por qué “se nos pega” el acento extranjero: lo que dice la neurociencia del lenguaje
El Dr.Jordi Peña Casanova, especialista en neurología del lenguaje
SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- El lenguaje humano se construye sobre bases cerebrales complejas que permiten su adquisición desde la infancia. Pero ese aprendizaje no ocurre en el vacío: se desarrolla dentro de un entorno familiar, social, cultural e histórico que moldea la forma en que hablamos.
Esto explica por qué, al mudarnos a otra región o convivir con un nuevo grupo social, podemos terminar incorporando giros, entonaciones o incluso acentos propios de ese entorno.
El doctor Jordi Peña Casanova, especialista en neurología del lenguaje, señala que este fenómeno no es casual, sino el resultado de mecanismos sociales y cerebrales profundamente arraigados.
“En los humanos existen características sociales y genéticas que lo favorecen”, explica el especialista, quien sitúa la clave en la interacción entre el cerebro y el entorno.
Empatía, teoría de la mente y pertenencia al grupo
Uno de los factores fundamentales, según Peña Casanova, es la empatía, que permite sincronizarse emocionalmente con otras personas.
“La empatía permite sintonizar con los sentimientos de los demás, en un sentido de isomorfismo: ‘yo estoy alegre por verte alegre’”, señala el neurólogo.
A esto se suma lo que los expertos denominan teoría de la mente, es decir, la capacidad de inferir lo que otros piensan o sienten sin necesidad de compartirlo emocionalmente.
“Podemos teorizar que ‘tú estás triste’ sin que yo lo esté”, explica el especialista, destacando que esta habilidad es clave para la interacción social compleja.
En este contexto, la socialización también juega un papel decisivo. La pertenencia a un grupo genera una motivación por integrarse, lo que incluye adoptar formas de habla, expresiones y acentos del entorno.
El acento como reflejo social, no como copia mecánica
Peña Casanova ilustra este fenómeno con ejemplos clínicos y personales. Según relata, un antiguo estudiante suyo que se mudó a México terminó incorporando expresiones locales y cambios en la entonación del habla.
“Su forma de hablar contenía muchas expresiones mexicanas, pero también había cambiado su prosodia”, comenta.
En otro caso, menciona a una persona catalana que vivió más de 15 años en Andalucía y llegó a hablar con seseo y acento andaluz.
Estos cambios, subraya, no responden a un simple “imitación”, sino a procesos cerebrales relacionados con la adaptación social.
“El contexto y las motivaciones sociales predominan”, explica el neurólogo. En este proceso, añade, participan las llamadas neuronas espejo, aunque no son el único mecanismo implicado.
“Hay personas a las que se les pega más el acento que a otras, dependiendo del contexto social y de sus motivaciones personales”, afirma.
Cuando el cambio de acento deja de ser normal
Sin embargo, no todos los cambios en la forma de hablar son benignos. El especialista advierte que una modificación súbita e involuntaria del acento puede ser un signo de alerta neurológica.
En algunos casos, estos cambios se asocian a lesiones cerebrales que alteran el lenguaje, dando lugar a un fenómeno poco frecuente conocido como síndrome del acento extranjero.
Peña Casanova recuerda el caso de una paciente catalanoparlante que, tras un episodio neurológico, comenzó a hablar con acento andaluz, pese a no haberlo utilizado activamente en años recientes.
“Una lesión cerebral hizo que perdiera el habla en catalán y resurgiera el patrón del andaluz”, explica.
Este tipo de casos ha sido documentado en la literatura médica en diferentes idiomas y contextos, y puede generar confusión tanto en el entorno del paciente como en la evaluación clínica.
El síndrome del acento extranjero: una condición rara
El denominado síndrome del acento extranjero (SAE, o FAS por sus siglas en inglés, Foreign Accent Syndrome) se define como la aparición de un acento percibido como extranjero tras una lesión cerebral.
Según el neurólogo, se trata de “la emergencia de un acento extranjero en el habla de un enfermo a consecuencia de una lesión cerebral lateralizada”.
Entre los casos documentados se encuentran hablantes que, tras una lesión, han pasado a presentar acentos asociados a otras regiones o idiomas, como polaco en una persona checa o acentos británicos con rasgos irlandeses en hablantes ingleses con antecedentes de exposición previa a ese idioma.
Cómo se evalúa un cambio brusco del habla
El especialista subraya que no todo cambio de acento debe interpretarse como patológico. Sin embargo, cuando es repentino o no tiene explicación contextual, requiere evaluación médica.
Entre los pasos diagnósticos, el doctor Peña Casanova destaca:
- Exploración neurológica completa para detectar otros signos asociados, como alteraciones motoras o visuales
- Estudios de neuroimagen, como resonancia magnética o tomografía computarizada (TAC) cerebral
Estos exámenes permiten determinar si el cambio del habla está asociado a una lesión cerebral u otra condición neurológica.
El lenguaje como espejo del cerebro y la sociedad
Más allá de los casos clínicos, el fenómeno de la adopción de acentos refleja la naturaleza profundamente social del lenguaje humano.
El cerebro no solo procesa palabras: también ajusta la forma en que las pronunciamos en función del entorno, las relaciones y la identidad grupal.
Entre la adaptación social y la patología neurológica, el acento puede ser tanto una herramienta de integración como una señal de alerta médica.
