Internacionales
Protestas en Bolivia: el fracaso del intento de Paz para romper los bloqueos
Bolivia vivió este 23 de mayo una nueva escalada de tensión política y social luego de que un amplio operativo militar y policial para despejar la principal vía de abastecimiento hacia La Paz y El Alto derivara en violentos enfrentamientos con manifestantes y en la reinstalación de bloqueos en distintos puntos del altiplano.
Mientras el Gobierno insistió en que busca garantizar corredores humanitarios para el ingreso de alimentos, combustible y medicinas, sectores campesinos, sindicales y afines al expresidente Evo Morales endurecieron las protestas que ya cumplen más de dos semanas.
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«Todo tiene un límite”
El presidente Rodrigo Paz defendió la estrategia de su Gobierno y afirmó que seguirá apostando por el diálogo pese al aumento de la conflictividad. En una entrevista concedida al canal argentino TN y replicada por medios bolivianos, el mandatario aseguró que hará “todos los esfuerzos” desde el Ejecutivo para alcanzar acuerdos con los sectores movilizados, pero advirtiendo que «todo tiene un límite».
“Voy a extremar todos los esfuerzos desde el gabinete, desde el Gobierno para el diálogo, pero todo tiene un límite”, declaró el jefe de Estado, quien asumió el poder hace apenas seis meses en medio de una compleja situación económica y política.
Paz sostuvo que espera que “la racionalidad” prevalezca sobre las disputas políticas y permita restablecer la normalidad en el país. También intentó minimizar el alcance nacional de las protestas al señalar que el foco principal de los disturbios se concentra en la carretera entre La Paz y Oruro, una vía estratégica para el transporte de combustible importado desde el Pacífico hacia la sede de Gobierno.
“No está el resto del país en conflicto”, afirmó, aunque reconoció que los bloqueos afectan severamente el abastecimiento de La Paz y El Alto.
En los últimos días, sin embargo, las protestas también se extendieron a Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca.
Consultado sobre la posibilidad de decretar un estado de excepción, Paz evitó confirmarlo, aunque aseguró que aplicará todas las medidas “amparadas bajo la Constitución”. “Más adelante tomaremos las decisiones que haya que tomar”, añadió.
Las movilizaciones están impulsadas por campesinos aimaras del altiplano, la Central Obrera Boliviana (COB) y seguidores del exmandatario Evo Morales, quienes exigen la renuncia del presidente y rechazan las políticas de austeridad adoptadas por el Ejecutivo ante la crisis económica y la escasez de combustible.
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Operativo «Corredor humanitario» fallido
El operativo denominado “Corredor humanitario con banderas blancas” salió desde La Paz en la madrugada del sábado con el objetivo de liberar la carretera hacia Oruro y garantizar el paso de cisternas y camiones con alimentos e insumos médicos.
El convoy estaba compuesto por cerca de 150 vehículos, entre camiones, autobuses y maquinaria pesada, escoltados por alrededor de 2.000 policías y militares.
Sin embargo, el avance encontró una fuerte resistencia en distintos puntos de la ruta. Manifestantes utilizaron piedras, hondas y cargas de dinamita para intentar frenar la caravana oficial.
Las imágenes difundidas por canales bolivianos mostraron vehículos con los vidrios destrozados y enfrentamientos directos entre los movilizados y las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, quien encabezaba el operativo, admitió durante la jornada que los grupos movilizados volvieron a instalar bloqueos apenas después del paso del convoy.
Horas más tarde, la tensión aumentó cuando se perdió temporalmente el contacto con Zamora tras una emboscada contra la caravana en la localidad de Copata, en el departamento de La Paz.
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El vocero presidencial José Luis Gálvez, en una entrevista dada al canal BTV, aseguró posteriormente que el ministro se encontraba “bien y que no se había perdido el contacto” con Zamora en ningún momento.
No obstante, versiones difundidas por medios locales señalaron que durante los momentos de confusión la autoridad quedó separada del grupo, generando preocupación sobre su paradero.
El operativo de este sábado representó el segundo intento fallido del Gobierno para consolidar un corredor humanitario hacia Oruro. La semana pasada, un despliegue similar apenas logró avanzar unos 50 kilómetros antes de ser frenado por los bloqueos y los enfrentamientos.
Con EFE y medios locales
