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Venganza, el libro de Hitler, africanos y árabes como objetivo: el perfil del atacante en la periferia de París
Aún se sabe poco del hombre que recorrió varias ciudades de la periferia de París perfilando a personas por el color de su piel y sometiéndolas al fuego de un subfusil, salvo que ha sido identificado como Kevin T., que tiene 39 años y que está residenciado en el departamento de Yvelines.
El diario francés ‘Le Monde’ ha añadido algunos datos al relato, citando fuentes relacionadas con la investigación que señalan las motivaciones detrás del ataque que dejó un hombre muerto y otras cinco personas heridas, entre ellas una niña de 12 años que se encuentra en condición crítica.
Según ‘Le Monde’, el hombre le dijo a los investigadores que había escogido a sus objetivos apuntando a personas negras y con rasgos árabes, y que su meta era vengar a los comerciantes que habían sufrido saqueos durante los disturbios del 17 de octubre.
El atacante había sido detenido cuatro veces en el pasado por delitos menores, según confirmó la Fiscalía Nacional Antiterrorista, que ahora ha abierto una investigación por asesinato e intento de asesinato relacionados con un plan terrorista, con el agravante de que los ataques habrían tenido motivaciones raciales, étnicas, religiosas o de nacionalidad.
El presidente francés Emmanuel Macron calificó el tiroteo como un acto terrorista racista y destacó que marcaba un “punto de inflexión”, por considerar que era la primera vez que se perpetraba un atentado dirigido a matar a ciudadanos, incluyendo niños.
Según el relato de ‘Le Monde’, el registro de la residencia de Kevin T. en la localidad de Plaisir, en el departamento de Yvelines, reveló que el hombre tenía en su poder un ejemplar de ‘Mein Kampf’, el libro escrito por Adolf Hitler.
Los investigadores encontraron, además, un dispositivo trampa compuesto por tres bombonas de gas, cables eléctricos y un temporizador.
La serie de ataques de Kevin T. comenzó a pocos kilómetros de su residencia. A bordo de un vehículo gris y armado con un subfusil, comenzó a disparar en Trappes contra personas no blancas, y luego se trasladó a la localidad vecina de La Verrière para continuar los tiroteos, con el mismo perfil.
En el auto, las autoridades hallaron un bote de gas lacrimógeno, guantes y una sustancia que podría ser cocaína, por lo que se han ordenado análisis de sangre, para determinar si se encontraba intoxicado al momento de los atentados.
El recorrido duró 20 minutos, hasta que el hombre fue finalmente detenido en Coignières. Este sábado, la Fiscalía Antiterrorista ha confirmado que también ha arrestado a varias personas de su entorno, aunque sin agregar datos sobre su identidad.
También examinan sus dispositivos electrónicos, para determinar si mantenía contactos con grupos de ultraderecha, aunque todo parece indicar que actuó solo.
“Es el odio el que empieza a manifestarse”
Un día después del ataque, los vecinos de Trappes y La Verrière todavía intentaban encontrar sentido a lo sucedido.
“Si hubiera entrado, yo habría sido el primer objetivo, ya que estoy detrás del mostrador”, le dijo a la agencia AFP una mujer que prefirió no ser identificada con su nombre real, encargada de una tienda a pocos metros del centro médico que formó parte del recorrido mortal del atacante.
“Podría haber sido cualquiera, disparaba a las cabezas de personas negras, árabes; sabe que aquí, en Trappes, hay una mayoría de musulmanes”, agrega la mujer de origen magrebí.
Según ella, el atacante “debería darse cuenta” de que quienes desataron los disturbios durante las protestas fueron “unos chavales que piensan con los pies, no solo ‘árabes’”.
Gran parte de los 34.000 habitantes de Trappes, ubicada en los suburbios del suroeste de París, son inmigrantes como Pengo Bossio Wangi, el atleta de artes marciales mixtas (MMA), de 26 años y de origen congoleño, que murió en los ataques.
La presidenta del Comité Olímpico y Deportivo Nacional Francés (CNOSF) y exministra de Deportes, Amélie Oudéa-Castéra, comentó en X que el hombre había “fallecido en Trappes bajo las balas del odio extremo, la locura, el terrorismo y el racismo”.
“Es el odio el que empieza a manifestarse”, comentó Aminata, una mujer residenciada en Plaisir, al igual que el atacante.
Como otras personas entrevistadas por la agencia AFP, ella cree que cada día más “la gente dice lo que quiere sobre las personas de color, con más claridad que antes”, un comportamiento por el que muchos responsabilizan a los medios de comunicación, que invitan a voceros de la extrema derecha, lo cual según Aminata “da rienda suelta a las palabras”.
En 2022, el presidente recientemente reelecto de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, se refirió a Trappes como “una pequeña República Islámica en miniatura, capital europea de la yihad”, durante su participación en un programa televisivo.
“Por lo que veo y lo que oigo, la situación va a empeorar”, pronostica un vecino de La Verrière, que prefirió no revelar su nombre cuando conversó con AFP, quien teme que “la gente que no es muy inteligente” acabe “pasando a la acción”.
Con EFE, AFP y medios locales
