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Salud

La etapa de la vida en la que el riesgo cardiovascular de las mujeres se dispara

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Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO 2026)

SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La obesidad afecta actualmente a cientos de millones de mujeres en todo el mundo y representa uno de los principales desafíos de salud pública del siglo XXI. Sin embargo, para muchas mujeres, el impacto de esta enfermedad se intensifica durante una etapa concreta de la vida: la transición hacia la menopausia.

Los cambios hormonales que acompañan este proceso suelen favorecer el aumento de peso, la acumulación de grasa abdominal y un incremento del riesgo cardiometabólico. A ello se suman otros problemas frecuentes, como migrañas, síntomas depresivos y alteraciones que afectan significativamente la calidad de vida.

Ahora, nuevos datos presentados durante el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO 2026), celebrado en Estambul, Turquía, aportan evidencia sobre el potencial papel de la semaglutida en el manejo de estos riesgos asociados a la obesidad femenina durante las diferentes etapas de la vida reproductiva.

La menopausia y el aumento del riesgo para la salud

Los especialistas recuerdan que la menopausia no constituye un único evento biológico, sino un proceso que comprende varias etapas: la perimenopausia o fase de transición, la menopausia y la posmenopausia.

Durante este período, los cambios hormonales modifican la distribución de la grasa corporal y favorecen su acumulación en la zona abdominal, una característica estrechamente relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Los datos presentados muestran que casi una de cada cinco mujeres en el mundo vive con obesidad y que, durante la menopausia, el riesgo cardiovascular aumenta de manera considerable hasta aproximarse al observado en los hombres. Además, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte entre las mujeres a nivel mundial.

A pesar de ello, los expertos señalan que las mujeres continúan estando insuficientemente representadas en numerosos estudios cardiovasculares y que muchos síntomas asociados a estas patologías son frecuentemente subestimados o diagnosticados de manera tardía.

Los hallazgos sobre pérdida de peso

Uno de los análisis presentados en ECO 2026 evaluó los resultados del estudio STEP UP, centrado en mujeres con obesidad tratadas con semaglutida.

Los datos mostraron que las mujeres premenopáusicas alcanzaron una pérdida promedio del 22,6% de su peso corporal. Además, más de cuatro de cada diez participantes lograron reducir al menos el 25% de su peso inicial.

Por su parte, las mujeres en perimenopausia y posmenopausia registraron pérdidas promedio cercanas al 20%, resultados que los investigadores consideran clínicamente relevantes.

Al finalizar el seguimiento, cerca de la mitad de las participantes había pasado de categorías de obesidad a categorías de sobrepeso o incluso de peso normal.

Los investigadores también observaron una reducción significativa de la circunferencia de la cintura, un indicador asociado a la disminución de grasa visceral, considerada una de las formas de grasa más peligrosas para la salud cardiovascular.

Riesgo cardiovascular: una preocupación central

Otro de los análisis se centró en mujeres con obesidad y enfermedad cardiovascular que atravesaban la transición menopáusica.

Los resultados mostraron reducciones clínicamente relevantes en el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y muerte cardiovascular.

Según los datos presentados, las mujeres en perimenopausia mostraron una reducción numérica del riesgo cardiovascular del 42% en comparación con placebo, mientras que en las mujeres posmenopáusicas la reducción fue del 13%. Aunque las diferencias entre grupos no alcanzaron significación estadística, los investigadores consideran que los resultados refuerzan la importancia del control del peso en esta población.

“En las mujeres con obesidad, los cambios hormonales durante la menopausia pueden impulsar el aumento de peso y elevar el riesgo de un infarto”, afirmó Mette Thomsen, vicepresidenta de grupo y responsable de Asuntos Médicos Globales en Novo Nordisk.

La ejecutiva añadió que un manejo eficaz del peso durante la menopausia puede ayudar a abordar tanto las complicaciones médicas de la obesidad como otros problemas que afectan la calidad de vida de las mujeres.

Más allá de la balanza: migraña y depresión

Los investigadores también analizaron datos procedentes de más de 34.000 mujeres en Estados Unidos durante un período de un año.

El estudio comparó a mujeres que recibieron terapia hormonal para la menopausia, semaglutida o una combinación de ambos tratamientos.

Los resultados mostraron que las participantes tratadas con semaglutida presentaron entre un 42% y un 45% menos riesgo de migraña en comparación con aquellas que recibieron únicamente terapia hormonal.

Asimismo, registraron un riesgo aproximadamente 25% menor de depresión durante el seguimiento.

Estos hallazgos resultan especialmente relevantes debido a que tanto la migraña como la depresión afectan de manera desproporcionada a las mujeres y suelen asociarse con la obesidad y los cambios hormonales propios de la menopausia.

Una etapa históricamente poco estudiada

Para la doctora Emilia Huvinen, investigadora en ginecología y profesora asociada de la Universidad de Helsinki, la menopausia continúa siendo un área insuficientemente explorada dentro de la investigación sobre obesidad.

“La menopausia, el aumento de peso asociado y los cambios no deseados en los marcadores cardiometabólicos pueden afectar de manera significativa la salud y el bienestar de las mujeres a largo plazo. Aun así, siguen siendo una de las áreas más desatendidas en la investigación sobre obesidad”, afirmó la especialista.

Huvinen señaló además que los beneficios observados parecen extenderse más allá de la pérdida de peso.

“Ya sea que observemos los resultados cardiovasculares o la pérdida de peso a lo largo de las etapas de la menopausia, la semaglutida parece ofrecer beneficios relevantes para las mujeres con obesidad que van mucho más allá de la pérdida de peso por sí sola”, sostuvo.

El desafío global de la obesidad femenina

Según los datos presentados, alrededor de 504 millones de mujeres viven actualmente con obesidad en todo el mundo.

Esta condición se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer, osteoartritis, apnea del sueño y trastornos de salud mental.

Los expertos coinciden en que comprender cómo interactúan la obesidad, los cambios hormonales y la salud cardiovascular será clave para desarrollar estrategias más eficaces que permitan mejorar la calidad de vida de millones de mujeres durante la menopausia y después de ella.

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